Reseña Cultural: 1966 // Reseña Literaria: 462
Reseña actualizada. Publicada el 25 de enero del año 2007 en Lux Atenea.
Información Muy Importante / Very Important Information:
Esta reseña ha sido escrita por un ser humano, no por una Inteligencia Artificial / This review is a human writing, not an Artificial Intelligence writing
Publicado por : Siruela
ISBN : 84-7844-510-2
Edición : 2000 (EDICIÓN COMPRADA)

“Sí, mi fuerza está en la soledad. No temo ni a las lluvias ni a los grandes vientos desatados, porque yo también soy la oscuridad de la noche. Aunque no soporte bien oír un silbido en la oscuridad, y pasos. ¿Oscuridad?…”
Desde hace algunos años a esta parte en nuestro país, Clarice Lispector ha empezado a ser poco a poco reconocida por el público como una de las escritoras más importantes en la Literatura del siglo XX. La calidad artística mostrada en sus obras ha ido poco a poco minando esa resistencia irracional de los críticos hacia los creadores literarios cuya fuente principal de inspiración es el esoterismo oculto en el mundo real. Día tras día, la luz que emana del idioma español nos está permitiendo ir descubriendo el brillo de la pureza a través de las frases escritas por esta genial desenmascaradora del género humano, como así podrán comprobarlo y disfrutarlo los cultos lectores de Lux Atenea que se sumerjan en esta obra. Además, leyendo cada frase de “La Hora De La Estrella”, el lector observará cómo esa túnica aparentemente pura y limpia que ciñó a su cuerpo, va a ir desapareciendo proporcionalmente a su inmersión en esta magna obra, quedándose con una sensación o de frío (a pocos les gusta realmente verse cara a cara consigo mismo), o de calor (sensación de libertad fruto de la unión entre el símil que se establece entre el Yo y el extracto existencial que destila cada una de estas páginas).

“Pero el vacío tiene el valor de lo pleno y se asemeja a ello. Un medio de obtener es no buscar, un medio de tener es no pedir y sólo creer que el silencio que forjo en mí es respuesta a mi…, a mi misterio.”
Dura es la consciencia de la inexplicable razón de la existencia. Trágicos son los pensamientos que nos vienen a la cabeza cuando con serenidad, observamos la época que nos ha tocado vivir. Ninguna generación se ha librado de probar esta sopa existencial amarga que tragamos en cuanto analizamos la fragilidad de nuestro Yo en este caos presente e intemporal. Con ilusiones, cebamos nuestra mente con la intención de saciar a nuestro Ego sin darnos cuenta que, al final, la cruel realidad nos servirá en bandeja de plata la caricatura de nuestras esperanzas. Más que ilusiones, son más bien vejaciones, y con la soledad tomando posesión de nuestro espíritu. Una soledad que es una espada de Damocles que igual te protege y te hace sentir seguro en esta vida, como se vuelve contra ti y te hiere sin ningún remordimiento. Es muy curioso observar cómo sienten la soledad algunas personas, porque a veces les gustaría sentir su fría presencia en esos momentos de cálida compañía y, en cambio, cuando la tienen a tu completa disposición, desearían sentir el calor de una persona querida o amada para no sentir su gélido tacto. Si hay una sensación que nos acompaña desde que nacemos, esa es la soledad. En soledad espiritual nacemos, y también en soledad espiritual morimos, y si esa relación es afectuosa, entonces lea este libro porque, de lo contrario, es mejor buscar otro momento en su camino vital para andar bajo estas gotas de vida. “La Hora De La Estrella”, soledad y miradas ajenas de incomprensión e incompatibilidad existencial. ¡¡¡Disfrútenlo!!!
“Estoy sola en el mundo y no creo en nadie, todos mienten.”

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.
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