1999 – 2019, veinte años informando sobre Cultura con respeto y admiración absoluta hacia la obra de los artistas.

Este mes de septiembre ya puedo hablar de mis veinte años informando sobre Cultura a través de la Revista Cultural ATIS&NYD, Shadow’s Garden Webzine, Ouroboros Webzine y del blog cultural personal Lux Atenea (desde 2006). A lo largo de estas dos décadas, la escena cultural, el público interesado en estas temáticas, y los medios disponibles para la publicación y para la difusión han cambiado totalmente este entorno informativo. Con la Singularidad ya asomando en el horizonte de nuestro presente posmoderno, seguro que todo esto cambiará completamente, como así ha venido siendo con el paso del tiempo. Un cambio absoluto fue cambiar de la publicación en papel (Revista Cultural ATIS&NYD) al mundo digital (Shadow’s Garden Webzine, Ouroboros Webzine y Lux Atenea) debido a la revolución que ha supuesto la expansión de Internet en España y en todo el planeta. Una expansión que continúa aún hoy día. El romanticismo que suponía la edición en papel fue sepultado por el abaratamiento tan radical en los costes económicos que supuso el entorno digital respecto a la impresión tradicional, además de suponer una mayor facilidad en la edición, una mayor versatilidad, una distribución más amplia de la edición a nivel nacional e internacional, y rapidez a la hora de contactar con artistas, sellos discográficos, editoriales, promotores… gracias al correo electrónico y a las Redes Sociales. Haciendo foco en Lux Atenea, en todo este tiempo que ha pasado desde el año 2006, la escena cultural actual nada se parece a ese punto de origen cuando uno analiza el presente. Incluso Lux Atenea tiene ahora su propia url, algo impensable en el año 2006. Pero, ¿qué ha provocado que contabilice en dos décadas mi presencia informativa dentro de esta escena cultural? La respuesta es muy clara y sencilla: vosotros, los cultos lectores que habéis apoyado cada uno de mis proyectos hasta consolidarlos. Muchos lectores pensarán que lo que ha hecho perdurar mi contribución informativa a esta escena ha sido mi selección cultural, pero sería quedarse con el tronco del árbol como origen de todo, y no con sus raíces. Desde mi punto de vista, la raíz principal que ha hecho que el culto lector vea, sienta y disfrute cada una de mis reseñas ha sido el máximo respeto y admiración que siempre he mostrado (y sigo mostrando) hacia la obra de los artistas, grupos musicales, escritores, pintores, dibujantes… que he analizado y reseñado, además de mi reverencia y pasión absoluta hacia las ediciones publicadas por artistas, sellos discográficos, editoriales, distribuidoras cinematográficas… porque solamente reseño ediciones originales que he comprado o recibido como promocional. Un analista cultural escribiendo con respeto y admiración por la obra del artista o artistas. Parece algo obvio hoy día en 2019, pero esto no ha sido siempre así en años no tan lejanos dentro de esta escena.

 

20 años han pasado ya, pero lo que más me gusta de esta etapa informativa es que el fundamento principal que ha dado sentido a los medios de publicación que he creado, en 2019 se ha consolidado definitivamente dentro de esta escena a nivel de medios de información y de analistas. Los cultos lectores de Lux Atenea se preguntarán: ¿cuál es ese fundamento informativo? La respuesta es muy sencilla: escribir reseñas con respeto y admiración absolutas hacia la obra creada por un artista o artistas. Parece algo obvio, pero no siempre ha sido así. Retrocedamos en el tiempo hasta mediados de la década de los ochenta. Por afinidad, en Madrid entro en la escena gótica española y, por mis conocimientos y por mis contactos musicales, empiezo a apoyar a artistas, grupos musicales, Dj`s, y clubs góticos para aportar mi granito de arena a esta escena. Todo comienza a ir aparentemente bien pero, desde mi punto de vista, empiezo a encontrarme con un problema muy serio y muy grave por las connotaciones que tiene a medio y largo plazo. Ese problema irá haciéndose más grande e importante a lo largo de la segunda mitad de la década de los ochenta y durante toda la década siguiente. ¿Cuál es ese problema tan importante dentro de la escena gótica española? Los medios de información existentes en esta escena no tratan con respecto y admiración a los artistas y grupos musicales. Solamente los artistas y grupos de renombre son reverenciados y ampliamente difundidos por estos medios, ya sea a través de fanzines o de revistas. Salvo en esas contadas excepciones, la obra de cualquier otro grupo musical o de cualquier otro nuevo artista o grupo aparecido dentro de la escena, es presentado en la reseña publicada con un tono nada acorde con la realidad de esa obra. La aparición creciente de esos “expertos musicales” que escriben burlándose del álbum, haciendo bromas sobre algunos temas musicales, mofándose del artista o grupo, o etiquetándolo con estilos que no tienen nada que ver con la esencia artística de la obra musical reseñada, se incrementará considerablemente hasta hacerse latente en estos fanzines y revistas. Pocos analistas musicales en esa época se salvan por su seriedad y rigor a la hora de informar a los lectores. Además, rizando el rizo, a esa corriente de publicación de reseñas negativas sobre obras musicales la catalogan como “análisis constructivo”, justificándolo además porque no se va a hablar siempre bien de un álbum, single, o EP. O sea, escribir una reseña absolutamente negativa sobre una obra musical llegará a considerarse como “un acto constructivo de análisis” y como “una garantía de rigurosidad en el análisis de la obra de cara al lector”. De una escena gótica española de mediados de la década de los ochenta totalmente ecléctica y que había roto moldes conceptuales por su aperturismo cultural, en quince años se pasará a una escena gótica totalmente entregada al culto a la imagen (vestuario y maquillaje principalmente) y a la música, como única base fundamental para ser gótico. Cualquiera que se saliera de ese marco establecido de “imagen y música sólo” porque tenía intereses culturales más amplios, era sistemáticamente dejado de lado por quienes lideraban esta escena por no ser “suficientemente gótico”. En oposición absoluta a este panorama informativo terrible para artistas y grupos musicales, sobre todo si eran nacionales, en el mes de septiembre del año 1999 presento oficialmente el primer número de la Revista Cultural Gótica ATIS&NYD, precisamente, destinada a ese público gótico más culto que es rechazado por el resto del colectivo gótico. Además, la Revista Cultural Gótica ATIS&NYD dará nombre a este colectivo, Movimiento Cultural Gótico, convirtiéndose en la revista oficial de ese Movimiento Cultural Gótico cuyo fundamento conceptual quedó detalladamente descrito en una de las ediciones publicadas. Mes de septiembre del año 1999, en ese preciso momento empezó mi vida como analista cultural dedicado en aquella época a la promoción de la escena cultural gótica, y con una apertura artística total y absoluta a las diferentes manifestaciones artísticas creadas bajo una perspectiva existencial gótica.

 

Entre los años 1999 y 2002 se publican 12 números de la Revista Cultural Gótica ATIS&NYD, y una de las críticas que se viene repitiendo a lo largo de todos esos años es que no escribo reseñas críticas sobre álbumes musicales o libros, o sea, que no escribo reseñas negativas sobre obras artísticas. Mi respuesta siempre fue la misma: solamente escribo sobre obras artísticas que me apasionan. Si una obra artística (un álbum musical, un libro, un cómic, una película, un documental, una serie de televisión…) me apasiona, ¿cómo puedo escribir negativamente sobre ella? Sería incongruente y sin sentido alguno. Es más, el problema que siempre he tenido es todo lo contrario: he tenido que seleccionar las obras analizadas y reseñadas porque no puedo escribir sobre todas las obras que me apasionan por falta de tiempo. Es imposible. De ahí la selección artística que vengo realizando durante estos veinte años a la hora de escribir y publicar reseñas. Pero, en aquella época, esto no se entendía, y una gran parte del público quería leer “reseñas negativas sobre obras artísticas”. Les debía resultar de lo más divertido y ameno. Una actitud cultural y personal totalmente contraria a la mía, ya que, cuando una obra artística me apasiona, mi respeto y mi admiración hacia el artista o artistas que han creado esa extraordinaria obra es absoluta. De ahí que lleve casi cuatro décadas comprando ediciones físicas originales de las obras que me apasionan. No concibo otra forma de disfrutar la obra si no es a través de la edición original, sea física o digital en los tiempos actuales. Cuando en el año 2006 aparece Lux Atenea en Internet, en la escena española seguía existiendo esa corriente negativa de análisis a la hora de escribir una reseña sobre una obra artística, pero, a partir de ese año 2006, todo iba a cambiar en la escena nacional e internacional.

 

Dentro de la escena gótica nacional, en el año 2006, la escena informativa seguía con sus “críticas constructivas”, añadiéndose a esa corriente negativa la aparición de una élite gótica aparecida en los foros de Internet y que aumentaría su presencia y protagonismo en la escena gótica española a lo largo de los años. El culto a la imagen y a la música como única identidad gótica se eleva a la enésima potencia, y su protagonismo en grupos de personas góticas y en los clubs góticos es total y absoluta. Estas élites lo devoran todo, lo marcan todo, y simplifican todo a una cuestión de imagen y gusto musical, y nada más, para ser un auténtico gótico. A lo largo de los años, la escena gótica se entrega en cuerpo y alma a esta corriente, y Lux Atenea es completamente opuesta a ella por su diversidad cultural. Gracias al constante y fuerte incremento de lectores, Lux Atenea se convierte en líder y en página web de referencia en España dentro de la escena gótica, saltando con fuerza a la escena internacional, al igual que pasó con la Revista Cultural ATIS&NYD. Lux Atenea crece con fuerza a nivel internacional y muchos artistas y grupos musicales empiezan a querer que les escriba una reseña de su obra. El estilo, el respeto y la admiración hacia su obra que destila cada reseña que publico, porque me apasiona, comienza a ser observado y analizado por otros medios informativos internacionales porque algunos de ellos, en línea con la publicación de “reseñas constructivas negativas”, empiezan a ver su liderazgo en peligro en vista a la caída de lectores que padecen. La escena cultural gótica tiene un número de lectores determinado, y no van a leer la reseña de un mismo álbum musical publicada por varios medios informativos. A lo largo de los años, el público gótico nacional e internacional empieza a seleccionar qué reseñas y de qué medios informativos van a leer, y Lux Atenea es una de las páginas que son elegidas por este público interesado en la Cultura. Por este motivo, gracias a la fidelidad y al apoyo constante de los cultos lectores de Lux Atenea, el estilo Lux Atenea a la hora de analizar y de escribir la reseña sobre una obra artística empieza ser tomada en cuenta por otros analistas y por otros medios de información, y, ¿qué se gana con ello? No se gana que Lux Atenea sea una de las páginas web de referencia en la escena nacional e internacional. Se gana algo mucho más importante que eso: se gana que otros analistas y otros medios de información nacionales e internacionales empiecen a tratar con respeto y admiración a la obra musical analizada, y a los artistas y grupos musicales que lo han creado. A lo largo de estos 20 años, gracias a Lux Atenea, en la escena informativa gótica (y actualmente, en la escena cultural non-mainstream) se publican muchas más reseñas positivas que “constructivamente negativas” en los medios de información, y esta visión actual de los medios de información me gusta mucho, no por mí, sino por los artistas y por los grupos musicales porque se lo merecen. Porque es admirable su trabajo artístico y porque este mundo, sin artistas, sin obras artísticas, y sin Cultura, sería insufrible e insoportable. Gracias a la influencia de Lux Atenea a lo largo de todos estos años, da gusto observar la perspectiva positiva con la cual se viene analizado actualmente a las obras musicales que se reseñan y publican en los medios de información actuales, y los cultos lectores de Lux Atenea tienen que estar orgullosos de haber contribuido a este cambio tan positivo, y de justicia con la obra de los artistas y de los grupos musicales. Lo mismo está sucediendo en relación con libros, películas, cómics… dentro de la escena cultural non-mainstream.

 

Mientras la escena cultural non-mainstream está disfrutando de una Edad de Oro en los tiempos actuales, en cambio, la escena gótica (la cual abandoné hace unos años tras haber participado en ella durante 25 años) está sumida en una crisis total y absoluta a nivel nacional e internacional. Los frutos de ese culto total y absoluto a la imagen y a la música como elementos exclusivos de la identidad gótica estan resultando de lo más amargos y desesperanzadores. Una escena gótica nacional e internacional envejecida, sin sangre nueva que la revitalice, y con elementos posmodernos que están terminando de desvirtualizarla conceptualmente, contrayendo y limitando esta escena gótica como nunca antes. En el caso de España, a lo largo de estos 20 años se ha pasado de tener varias escenas góticas pujantes en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza… a haber quedado solamente Madrid como eje principal único, y gracias a la excelente labor de los promotores musicales que nunca verán suficientemente reconocido su trabajo, o en su justa medida, por esta misma escena. Un panorama gótico desolador, salvo en Madrid. Todo lo contrario a lo que se está viviendo en la escena cultural non-mainstream internacional donde la calidad y la cantidad de obras artísticas está siendo excelsa, viviendo intensamente como analista cultural este fértil periodo de esplendor cultural con absoluta pasión. A partir del próximo lunes, nuevas reseñas y el retorno de Lux Atenea News. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

 

Félix V. Díaz

Lux Atenea (Cultura Non-Mainstream)

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