“¡OH, SOLEDAD!”, CATHERINE MILLOT (2ª SEMANA SOBRE 7 DELICATESSEN LITERARIAS) (Reseña / Review #884).

Reseña actualizada. Publicada el 1 de agosto del año 2014 en Lux Atenea.
BIBLIOTECA LUX ATENEA – PASIÓN CULTURAL POR LOS LIBROS PUBLICADOS EN PAPEL

Desde el año 1999 difundiendo la cultura literaria más selecta (Clásica, Medieval, Romanticismo, Decadentismo, Simbolismo, Surrealismo, Ciencia-Ficción, Misterio y Terror, Filosofía, Poesía, Historia, Ciencia, Arte, Tecnología, Empresa…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 – 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA (desde 2006 hasta la actualidad).

CATHERINE MILLOT - OH, SOLEDAD

Quiero dar las gracias a NED EDICIONES por su cortesía al enviarme este libro como promocional.
Publicado por: NUEVOS EMPRENDIMIENTOS EDITORIALES, S.L.
ISBN: 84-941244-4-0
Edición: 2014 (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Páginas: 144

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Publicado el pasado mes de febrero a través de NED Ediciones, “¡Oh, soledad!” se ha convertido en una de esas novelas cuya lectura invitará al culto lector de Lux Atenea a reflexionar al observar claramente que en sus frases hay algo más que ficción y buena literatura. Escrita por Catherine Millot, profesora de Psicoanálisis de la Universidad de París, la novela “¡Oh, soledad!” presenta pasajes y comentarios que son propios de una biografía por su trasfondo psicológico, y por su honestidad lírica en la descripción de pensamientos, emociones, y de ese sentido común racionalista que suele ser el fruto de la amarga experiencia en la vida, trayendo como único consuelo la experiencia. Con una trama marcada por el desamor y los sueños rotos, “¡Oh, soledad!” no es la típica novela donde el personaje principal se autoflagela y se autocompadece mientras se lame las heridas que le han provocado la propia existencia y las vivencias con otros seres humanos. En estas atrayentes páginas, el aprendizaje tras los errores cometidos se transforma en esa sublime constante que da base y sentido a su trama, derivando hacia una posición de reafirmación personal a través del disfrute de la vida en soledad, o, mejor dicho, armonizando la soledad con la vida cotidiana. Una soledad observada y sentida como actitud inevitable ante la visión de los sueños rotos, de los amores perdidos, de las manipulaciones psicológicas sufridas… hasta ver totalmente inalcanzable el ideal que mantiene viva la llama de la pasión en el amor, y ante la imposibilidad de alcanzar ese estado de comunión mística, espiritual, y carnal con otra persona. Puede parecer triste y desangelado el panorama vital mostrado por el personaje principal de esta novela pero, curiosamente, para nada es así, irradiando sencillez existencial y un cálido individualismo que transformará la lectura de sus páginas en puro placer para los bibliófilos lectores de Lux Atenea que adquieran esta extraordinaria obra.

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A nivel visual, me impresionó la preciosa portada que engalana esta edición, al haberse seleccionado la pintura realista del artista José Basso titulada “Llanuras de la Patagonia” como imagen para la cubierta de esta novela. La lluvia, la inmensidad, el cielo cubierto sin quedar del todo cerrado, el árbol que ofrece una falsa protección a la vida salvaje, los colores y la iluminación… todo ello refleja perfectamente ese submundo dentro de este mundo global que, en el fondo, es donde cada uno de nosotros vivimos dentro de esta jungla humana. Por este motivo, “¡Oh, soledad!” destila esa esencia posmoderna debido a la importancia que concede la autora a vivir la individualidad en su máxima plenitud posible. Su personaje principal, en constante movimiento mientras se traslada de un lugar a otro, refleja esa inquietud interior aún sin aplacar por la parálisis de la edad avanzada, o por la entrada en un estilo de vida sedentario que inmoviliza por su nostálgica mirada al pasado desde el presente. Un halo vital que emana de cada nueva página por leer, y que sabe endulzar la mente del lector con esas frases escritas usando la experta y oscura tinta de vida hasta hacerte parar un momento para volverlas a leer con mayor detenimiento. Frases con alma perfumadas con ese olor a esencia ancestral humana en busca permanente de la satisfacción a través de las emociones y de los sentimientos compartidos. Frases coloreadas con el luminoso reflejo de la Verdad revelada a una persona solitaria para, quien sabe, tratar de consolarla por medio de una realidad intemporal e inescrutable que trata de encandilar su vida en medio de la oscuridad emocional. Y es que aceptar muchas veces no significa rendirse, sino asimilar una realidad no deseada y ello no siempre implica un fracaso, sino más bien un cambio de perspectiva que será trascendental en el futuro de nuestra existencia. “¡Oh, soledad!”, amor y vida solitaria como caras opuestas e inseparables de una misma moneda. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz
Reseña Cultural: 884 // Reseña Literaria: 73
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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