“LA MONTAÑA Y EL HOMBRE”, GEORGES SONNIER (2ª Semana sobre 7 Delicatessen Literarias) (Reseña / Review #892).

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LA MONTAÑA Y EL HOMBRE - GEORGES SONNIER

Quiero dar las gracias a MALPASO EDICIONES por su cortesía al enviarme este promocional.
Publicado por: LOS LIBROS DEL LINCE, S.L.
ISBN: 978-84-17893-59-0
Edición: Abril 2020 (primera edición) (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Páginas: 304

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“La Montaña y el Hombre”. La montaña y la inevitable fascinación que experimenta el alma del alpinista ante la contemplación de lo sublime, ante esa belleza sublime que le traspasa el espíritu para llevarle a escalar la montaña y subir hasta su cumbre como un camino iniciático, como vía de conocimiento personal, y como prueba a superar para poder traspasar sus propios límites internos y hallar consigo el sentido de su propia existencia en este mundo. Por este motivo, el autor de este extraordinario libro, Georges Sonnier, ya en sus primeras páginas hace una clara diferenciación entre lo que es un alpinista y lo que son simplemente personas que escalan montañas por otros motivos, más bien relacionados con el Ego (poner su nombre en la historia del montañismo), con lo material (busqueda de recursos de valor en ese entorno), con lo científico (cartografía, ingeniería…), con lo religioso (con el establecimiento de monasterios u otros lugares señalados para el culto), con lo mágico (supersticiones directamente relacionadas con algunas montañas), o con lo propiamente humano (exilios, bandolerismo, huída de la persona del entorno urbano, marginados en busca de un lugar donde refugiarse…). En este tema, Georges Sonnier traza unas líneas rojas muy claras sobre quién es verdaderamente un alpinista, y quién no lo es. Personalmente, creo que ese trasfondo espiritual, existencial, y trascendental que otorga como cualidad al verdadero alpinista es muy acertado porque conozco a alpinistas que tienen ese enganche espiritual con la montaña. Y también conozco a otros que no sienten ese vínculo, ese factor de cambio en su interior cuando se encuentran ante la montaña, quedando todo en algo externo, material, superficial, y hasta un tanto extravagante como si fuera otra representación más de la tragicomedia protagonizada por el ser humano en este mundo, cada vez más pequeño y menos sorprendente. Indiscutiblemente, la montaña es un reto a los ojos del ser humano incluso ante montañas que parecen retos imposibles de superar. El afán de superación de algunos individuos es colosal y, a mayor dificultad en ese reto, mayor moral y decisión tienen para llegar a superarlo. Ha habido hazañas dentro del mundo del alpinismo que aún hoy día causan asombro entre el público, sobre todo si éstas fueron realizadas hace varias décadas, o hace siglos, teniendo en cuenta los equipamientos y los medios tan rudimentarios que llevaron para poder alcanzar el éxito. Desde luego, como podrán comprobar los cultos lectores de Lux Atenea que adquieran esta obra, el verdadero alpinismo no tiene nada que ver con la comercialización de la montaña que estamos viviendo de un tiempo a esta parte, y donde incluso montañas míticas como el Everest se han terminado convirtiendo casi en un parque temático donde el usuario paga para que le lleven hasta la cima. Dinero, Ego, banalidad, falta absoluta de empatía con el entorno, degradación ambiental de estos lugares por saturación, incluso hasta colas de personas esperando su turno para llegar a la cumbre… está claro que esta clase de alpinismo no tiene nada que ver con el alpinismo adorado por Georges Sonnier.

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En cuanto tuve en mis manos este promocional del libro, lo primero que me sorprendió fue su cuidada edición. Una sólida tapa en cartoné, una preciosa portada que refleja fielmente esta visión de lo sublime por parte del alpinista, un exquisita e impactante selección de fotografías inteligentemente distribuidas a lo largo de sus páginas para invitar al bibliófilo lector a parar su lectura y contemplar estas bellas montañas inmortalizadas, y un tono pergamino en el papel utilizado que visualmente te relaja mucho cuando lees estas interesantes páginas. En definitiva, una exquisita edición que es perfecta para engrandecer este libro considerado como un clásico dentro de la literatura sobre alpinismo. Ya leyendo sus primeras páginas, los cultos lectores de Lux Atenea quedarán cautivados con el estilo de Georges Sonnier a la hora de describir, de explicar, y de fundamentar, integrando opiniones personales con hechos históricos hasta crear un todo basado en un único horizonte: el alpinista como persona fascinada ante la belleza sublime de la montaña. Porque, como muy acertadamente explica, la montaña solamente adquiere valor ante los ojos del ser humano, y ese valor puede variar considerablemente de un ser humano a otro dependiendo de su cultura, de sus creencias, de su fortaleza mental, de sus ansias de superación en esta vida, de sus inquietudes espirituales… Esta perspectiva conviene no perderla nunca de vista porque la belleza sublime es subjetiva, necesita una mente inteligente y sensible frente a ella para poder existir. Si no es así, una montaña sería simplemente un elemento orográfico, un elemento más del entorno, y nada más. Su valor lo da la mirada del alpinista, los ojos del verdadero alpinista con alma trascendente.

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Desde el comienzo del libro, Georges Sonnier nos habla sobre cómo fue cambiando la visión del ser humano respecto a la montaña, y cómo el alpinismo de trasfondo espiritual no tiene muchos siglos de antigüedad. A lo largo del tiempo, todo ha sido una evolución de la sensibilidad humana respecto a su entorno, respecto a la naturaleza que le rodea, poniendo ese punto de partida en el decimonónico espíritu romántico que cambiaría todo dentro del mundo del montañismo. Cuando el ser humano se queda parado contemplando la montaña poseído por su sublime belleza, ese hierático momento lo cambia todo porque nace una nueva conexión con la montaña. La montaña deja de ser un obstaculo en el entorno para transformarse en una vía iniciática que da sentido a la persona que la contempla, pero ha de descubrir y desvelar ese mensaje trascendental subiendo la montaña. La montaña se convierte en un tótem personal, en un símbolo de su espíritu interior, y en un reflejo metafórico de la auténtica vida sin la influencia humana. Por este motivo, el alpinista siempre será un solitario aunque esté rodeado de personas, o junto a otros alpinistas compartiendo esos momentos tan especiales dentro del montañismo, porque el mensaje que le trasmite la montaña es personal, inefable, y directo a lo más profundo de su ser: a su alma. Luego, en páginas posteriores, los bibliófilos lectores de Lux Atenea irán conociendo hazañas dentro de la historia del montañismo que les llevará rápidamente a devorar estos capítulos porque no son tan reflexivos. De ritmo vibrante, el autor nos va describiendo cómo fue evolucionando el alpinismo desde el siglo XIX al XX, cómo se fue extendiendo a nivel mundial, cómo los famosos ochomiles fueron alcanzando su prestigio dentro del universo de la montaña, y cómo incluso las guerras modernas del siglo XX convirtieron las montañas en zonas de conflicto, al contrario que en épocas anteriores donde eran evitadas por los ejércitos debido a las dificultades a las que debían enfrentarse y a su escaso valor militar, estratégico, y geopolítico. La Modernidad cambió completamente esa visión, adquiriendo las montañas un valor hasta entonces jamás otorgado. En la parte final de esta obra, Georges Sonnier vuelve a la reflexión, siendo el choque entre los medios que dispone el ser humano para escalar respecto a la pureza de esa conexión espiritual del alpinista con la montaña, el que puede hacer romper ese halo hierático que llevó al alpinista amar la montaña. Sin retos, sin dificultades, ¿qué valor le puede otorgar a todo ello el ser humano? Al final, es el individuo y sus cualidades los que darán mayor o menor valor a la montaña, y la montaña será más o menos trascendente dependiendo únicamente de la sensibilidad de la persona. “La Montaña y el Hombre”, el alpinismo como reflexión espiritual y como conexión con el alma humana. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz
Reseña Cultural: 892 // Reseña Literaria: 79
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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