JOSÉ SARAMAGO “LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE” (3ª Semana sobre Literatura Gótica, Siniestra y Crónica Negra) (Reseña / Review #946).

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Reseña actualizada. Publicada el 6 de abril del año 2008 en Lux Atenea.

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JOSE SARAMAGO LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE

Publicado por: PUNTO DE LECTURA, S.L.
ISBN: 84-663-1895-X
Edición: 2006 (EDICIÓN COMPRADA)

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Imaginen que un día la presencia de la Muerte desaparece de la faz de la Tierra, convirtiéndose en un acontecimiento histórico a celebrar y a conmemorar como la fecha más crucial en la historia de la Humanidad. La muerte, que tanto ha condicionado la vida humana y, sobre todo, al intelecto humano y a sus creencias espirituales, ya no hará más su aciaga y temida visita. Así, a una primera vista, parece que la suerte le sonríe a la especie humana, pero razonando un poco este acontecimiento, la vida sin la muerte parece un contrasentido. Parece algo erróneo, defectuoso, alejado de la condición carnal y de sus inherentes limitaciones, e inevitablemente si el ser humano fuera inmortal, actuaría de otra forma durante su existencia en este mundo. Precisamente este análisis racional y lógico de la condición humana si la Muerte dejara de existir en su destino, han sido inteligentemente abordados por este maestro de la literatura portuguesa en su excelso libro “Las Intermitencias de la Muerte”. En esta obra, el ilustre escritor José Saramago nos muestra esta minuciosa descripción de ese día que, a partir de entonces, la Muerte ignorará la vida humana pero la luz no parecerá la misma a los ojos de cualquier persona afectada por este cambio. Definitivamente, la Muerte se ha marchado. La Muerte ha decidido no llevarse a nadie más de este mundo, y esta elevación del ser humano a lo inmortal se celebra por lo más alto. Se acabaron las penas por los seres queridos que nos dejan, se acabaron todas las limitaciones condicionadas por la Muerte. ¿Cuántos genios no pudieron acabar sus obras, materializar sus pensamientos, terminar con éxito sus avances científicos… por culpa de la nunca deseada visita de la Muerte? ¿Cuántos familiares se llevó la Muerte en este mundo cuando más eran necesarios? ¿Cuántos seres murieron sin haber visto cumplidas sus ilusiones en esta vida? ¿Cuántas vidas se llevó la Muerte cuando estaban a punto de hacer sus sueños realidad? La Muerte siempre ha dejado un reguero de sufrimiento, dolor, penas, lágrimas… en el ser humano cada vez que ha pasado por este mundo. Y si la Muerte deja de visitarnos, ¿no será este abandono un hecho escandalosamente feliz para el ser humano? Me parece que antes de que el bibliófilo lector de Lux Atenea piense en una respuesta rotundamente afirmativa, ha de tener en cuenta algunos factores en este mundo que vivimos donde la Muerte cumple un papel esencial e insustituible, y en los cuales José Saramago hace hincapié en la presente obra.

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“Las Intermitencias de la Muerte”. La Muerte ya no nos visita. Y tras la inmensa felicidad humana desatada, en un corto espacio de tiempo ese eufórico momento se transformará en la mayor de sus desdichas porque el sueño de la vida eterna llena de felicidad se trunca. Las primeras afectadas por la desaparición de la Muerte son las religiones. Sin la muerte, el sentido de una gran parte de las mismas (por no decir de todas ellas) desaparece. La segunda gran afectada será la poderosa y perenne industria funeraria porque desde los tanatorios hasta los talleres encargados de hacer ataúdes, lápidas… pasando por todo el sector involucrado en mayor o menor medida en este negocio, ven que, de la noche a la mañana, pasan de tener un negocio seguro y perdurable en el tiempo a otro inútil y sin sentido alguno. La tercera afectada será una gran parte de la infraestructura hospitalaria, ya que les pasa lo mismo que al sector funerario, pero a la inversa. Al no morir la gente, pero tampoco al estar lo suficientemente sanas como para poderse valer por sí mismas, esas personas pasan a ocupar plazas hospitalarias sine die porque que la Muerte no tenga ya presencia en nuestro presente, no significa que el ser humano pase a tener una salud de hierro a partir de entonces. Por ejemplo, si la Muerte ya no está presente, esto significa que un enfermo sin curación ha de seguir en ese estado eternamente al no poder morir. Otros sectores también afectados gravemente serían las residencias para la tercera edad (quedando colapsados con el paso del tiempo), o las compañías de seguros (dejarían de cobrar por algunos de sus servicios como los de entierro, los de vida… y, en cambio, otros seguros se encarecerían enormemente como los de enfermedad, los seguros médicos…). La pirámide de población también se invertiría en unas décadas hasta hacerse insostenible. Y todo esto, y mucho más, se verá aun más enmarañado al no presentarse la Muerte en un único territorio, pero sí en el resto de países, provocando choques de intereses que se verán dramáticamente cambiados tanto en un lado como en otro de la frontera. Como podrán comprobar los cultos lectores de Lux Atenea durante la lectura de esta apasionante y reveladora obra, con la ausencia de la Muerte no hacen más que surgir problemas, problemas, y más problemas de difícil solución en la mayoría de los casos. En definitiva, el Apocalipsis habría llegado a la Tierra pero, en vez de ir segando vidas de forma masiva, sería dando vida eterna al género humano porque el caos y la tragedia se adueñarían de la sociedad si la muerte no existiera. Esta es una de las muchas conclusiones a las que llegarán en cuanto decidan pasearse por este mundo poblado por el ser humano eterno. Y es que la carne es eso mismo, carne, o sea, materia, y la materia no puede ser eterna. Si alguna vez lo fuera, las consecuencias en el cuerpo y en la vida del propio ser humano serían mucho más trágicas y dramáticas que benévolas. “Las Intermitencias de la Muerte”, un intrigante libro para leer, analizar, y pensar detenidamente. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz
Reseña Cultural: 946 // Reseña Literaria: 116
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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