DARGAARD “IN NOMINE AETERNITATIS” (DRAENOR PRODUCTIONS, 2000) (Reseña #1195).

Reseña Cultural nº: 1195 // Reseña Musical nº: 1034

Reseña actualizada. Publicada el 8 de mayo del año 2011 en Lux Atenea.

Publicado por: DRAENOR PRODUCTIONS, 2000
Edición comentada: CD con libreto de 12 páginas (EDICIÓN COMPRADA)
Tracklist: 1- Dark Horizons // 2- Underworld Domain // 3- Pantheon in Flames // 4- The Infinite // 5- Temple of the Morning Star // 6- Caverna Obscura // 7- Only the Blind Can See // 8- In Signo Mortis // 9- The March of Shadows // 10- In Nomine Aeternitatis // 11- The Seas of Oblivion

Formado por Tharen (Alexander Opitz) y Elisabeth Toriser, el grupo musical austriaco Dargaard presentó en el año 2000 el que sería su segundo álbum musical titulado “In Nomine Aeternitatis”, tras la publicación de su álbum de debut “Eternity Rites” en 1998 también en el prestigioso sello discográfico austriaco Draenor Productions. “In Nomine Aeternitatis” es un álbum producido por el propio Alexander Opitz, además de grabarlo, mezclarlo, y masterizarlo junto a Georg Hrauda en Tornstudio Hoernix durante el año 1999. Dargaard participaría en el diseño de este precioso libreto de siniestra belleza gracias a las magníficas fotografías realizadas por Carmen Eigner, destacando especialmente su portada de fuerte impacto visual. Todos los temas que vertebran el excelso álbum “In Nomine Aeternitatis” fueron compuestos por Tharen entre los años 1998 y 1999 tanto en el apartado lírico como en el musical, exceptuando la lírica del primer tema “Dark Horizons” escrita por Alkaios von Mytilene. En el álbum “In Nomine Aeternitatis”, los melómanos lectores de Lux Atenea disfrutarán con la audición de esta espectacular demostración de talento y de genialidad artística de incomparable belleza protagonizada por Tharen con sumo talento. Composiciones musicales únicas cuya esencia conceptual perfectamente puede englobarse dentro de la escena dark-wave, debido a su marcado estilo neoclásico de inspiración ethereal. Once temas que exaltan el espíritu, que elevan nuestra consciencia hacia planos existenciales más elevados donde nuestros sentidos se expanden hacia el infinito gracias a la sublime voz clásica de la cantante Elisabeth Toriser, mientras la belleza etérea de su sugerente registro vocal se apodera de nuestra alma para emocionarla y sensibilizarla. Como analista musical, valoro muy especialmente al álbum “In Nomine Aeternitatis” como una las más preciadas joyas discográficas que todo melómano lector de Lux Atenea ha de tener en su colección musical, si le apasiona la música más selecta que se haya publicado dentro de esta escena. Escuchar el álbum “In Nomine Aeternitatis” te garantiza la audición de nobles composiciones musicales inspiradas en el sentimiento más puro, en la dimensión sonora más armoniosa dentro de la esencia humana idealizada y elevada hasta niveles celestiales.

Iniciamos la audición de esta obra maestra sumergiéndonos en la atmósfera mística del tema “Dark Horizons”, mientras nos dirigimos hacia un horizonte tenebroso guiados por la voz sacra de Elisabeth Toriser rumbo a nuestra propia odisea existencial. Tras esta intensa entrada musical de corte épico, el tema “Underworld Domain” se presentará mucho más calmado y etéreo a través de una de sus composiciones musicales más bellamente decoradas en este álbum, y donde el registro vocal y la sensual modulación que Elisabeth Toriser nos ofrece en esta interpretación, te lleva a ese paraíso mítico donde el Bien y el Mal se ocultan en cada uno de sus rincones esperando atrapar a las almas perdidas. Es imposible que un auténtico melómano no quede hechizado por el tema “Underworld Domain” mientras lo escucha, mientras el lenguaje de la música irradia directamente el alma. Tras un evanescente final de tema, la apoteosis instrumental de “Pantheon in Flames” nos llevará con fuerza, intensidad, y energía hasta “The Infinite” y su grandioso trasfondo trascendente. “The Infinite” es una composición que ofrecerá a los melómanos lectores de Lux Atenea afines al neoclasicismo de corte sacro, ese expansivo y sublime vigor sonoro donde el espíritu es incitado a brillar con radiante luz ante la contemplación de lo inmortal. Pero si el tema “The Infinite” sobrecoge, la siguiente composición “Temple of the Morning Star” te mece con sus místicas oleadas sonoras hasta que el tema “Caverna Obscura” vuelva a sensibilizar el alma con esta preeminente composición interpretada con maestría por la adorable y dulce voz de Elisabeth Toriser, adueñándose de nuestra mente y espíritu. Ya avisé a los lectores de Lux Atenea que, en “In Nomine Aeternitatis”, estamos ante uno de los álbumes musicales más excelsos que se hayan publicado dentro de la escena dark-wave en su vertiente neoclásica y ethereal.

Posteriormente, el reino de las sombras aparecerá ante nuestros ojos mientras el tema “Only the Blind Can See” se convierte en su melódica atmósfera sonora, quedando como antesala musical de otra grandiosa composición como es “In Signo Mortis”. En el tema “In Signo Mortis”, la música gótica de corte neoclásica consigue alcanzar ese plano sonoro excelso y mucho más elevado donde su vibrante espíritu musical consigue armonizarse en perfecta conjunción con nuestra alma, expandiendo el aura hasta sus límites máximos. Grandiosidad instrumental que parece renacer del espíritu compositivo germano procedente del siglo XIX, y donde la voz de Elisabeth Toriser continuará irradiándonos con la fuerza de lo etéreo. Es imposible que el tema “In Signo Mortis” no les emocione, salvo que tengan el alma y el corazón completamente fríos y muertos. Tras haber sido poseídos por el embrujo vocal de Elisabeth Toriser en “In Signo Mortis” (no creo que se les olvide el título de este tema a partir de ahora), “The March of Shadows” llegará con esa calma que siempre se presenta tras las fuertes tormentas existenciales. Una composición instrumental magnífica, y que parece invitarnos a contemplar el viaje de las almas impuras hacia ese Purgatorio donde han de renovarse para poder volver a brillar. A continuación, el tema “In Nomine Aeternitatis” y su belleza siniestra tan marcada nos obligará a adentrarnos en las oscuras aguas del destino donde la grandeza o la perdición nos estarán esperando, desembocando finalmente en el tema “The Seas of Oblivion” que pondrá este ambiente celestial a tan impresionante álbum, fundiéndose lo mítico y lo humano en un Todo como ineludible paso previo a la eternidad. Sin duda alguna, “The Seas of Oblivion” es uno de los mejores temas que haya escuchado como inolvidable final de un álbum. “In Nomine Aeternitatis”, en palabras sencillas y muy claras, no hay álbum musical que se pueda comparar a esta obra maestra de Dargaard. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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