WILLIAM BLAKE “POESÍA COMPLETA” (Reseña #1218).

Reseña Cultural: 1218 // Reseña Literaria: 142

Reseña actualizada. Publicada el 28 de noviembre del año 2007 en Lux Atenea conmemorando el 250º aniversario del nacimiento del ilustre artista inglés WILLIAM BLAKE (1757-1827).

Publicado por: EDICIONES 29
ISBN: 84-7175-372-3
Edición: 1998 (EDICIÓN COMPRADA)

En la ciudad de Londres, el día 28 de noviembre del año 1757 nació uno de los mayores talentos artísticos que haya aparecido en Europa. Su nombre, William Blake. Poder rendir este sentido homenaje en el 250º aniversario del nacimiento de este genio del Arte adelantado a su tiempo con la publicación de esta reseña sobre su obra poética, como analista cultural es un honor. Y qué curiosa y contradictoria es esta vida. Uno de los mayores y más reveladores maestros místicos nació precisamente en el siglo más claramente opuesto al universo espiritual: el siglo XVIII, el Siglo de las Luces. Centuria que destacaría por el culto a la Razón en Europa, y cuyos efectos todavía seguimos sintiendo de forma influyente y viva en este siglo XXI recientemente estrenado. Alejado de la dinámica social imperante en su época, a lo largo de su vida, esta alma intelectual e individualista tratará de ir encontrando poco a poco ese enigmático camino hacia el reino celestial perdido. De forma incansable, el autodidacta William Blake se alimentará del propio don de la revelación como inevitable paso previo para poder dar el salto a la autenticidad existencial. Y con cada nuevo posicionamiento alcanzado, también supo dónde había que buscar intelectual y espiritualmente para poder encontrar la llave que le permitiera descifrar esas nuevas claves surgidas en el presente, y que le elevaran un peldaño más alto. Desde el fondo de su alma, a William Blake no le mueve ni le satisface en absoluto la existencia terrenal, ni tampoco quiere permanecer en una tierra que no la considera como suya. A lo largo de su existencia, el objetivo primordial de William Blake fue encontrar y abrir esas puertas que le permitieran salir de este encierro en la Tierra. Un encierro que siente como una carga muy pesada sobre él desde que vino a este mundo y, por alguna razón que no encuentra explicación posible, sabe que fue alejado del Reino de Dios y desea una futura reunión con el Todopoderoso desde lo más profundo de su alma. Una reunión que está seguro que se convertirá en la ceremonia definitiva, eterna.

William Blake es generoso a la hora de compartir sus conocimientos, a la hora de mostrar sus descubrimientos para enseñarnos cómo poder quitar algunas de las engañosas máscaras de Maya porque busca las claves que le permitan llegar a la libertad eterna, y no sólo conseguirlo únicamente él. Blake, como alma libre, sabe que en este mundo existen otras personas perdidas en este teatro terrenal convertido en jaula y, como fiel amante de la libertad espiritual expresada en toda su amplitud y grandeza, también quiere que esa misma libertad pueda ser disfrutada por otros porque la libertad espiritual no es sinónimo de uno, sino de muchos. Para William Blake, la libertad no se realiza en un solo individuo, sino a través de las alegres y embriagadoras danzas vitales y espirituales de varios. Por este motivo, uno de los medios que usará para extender sus pensamientos entre el público será la poesía. Pese a ser una persona profundamente religiosa, en su poesía podemos observar una oposición muy firme a la esclavitud moral y ética de la ortodoxia religiosa, al igual que rechaza la imposición a través de normas supuestamente sagradas. En sus versos se puede sentir esa creencia en el ideal, esa creencia en un mundo gobernado por la libertad espiritual, una libertad que alimenta la felicidad en el ser humano. Inexorablemente, William Blake es un iconoclasta. Su mensaje es visceralmente opuesto a las figuras intocables, a la veneración hacia el poderoso, y al sometimiento a un ideal social al que ve como un monstruo de amenazantes cadenas que limita al mismo ser humano que le dio cuerpo y forma. Es muy curioso comprobar cómo este poeta del espíritu no ve necesario bombardear incansablemente con una poesía vertebrada por una sucesión de ejemplos moralizantes. Aunque es verdad que, en sus versos, el mundo material es repelido, despreciado, y devaluado por estar exento de pureza e inocencia, en cambio, Blake siempre nos acaba embriagando con sus aires de libertad al promover la reflexión, al invitarnos a meditar sus palabras, sus frases, o sus mensajes ocultos entre líneas. Cuando lees atentamente la obra de este poeta, se le siente cercano, cálido, y cautivadoramente dulce y ensoñador porque al leer a William Blake estamos leyendo la poesía que quedó impregnada por la energía universal. Su poesía es la poesía del Amor Universal más allá del tiempo, y nos atrae porque es limpio y cristalino en su trasfondo hasta cuando nos habla con ojos tapados por la obscura penumbra.

Este ilustre poeta anhela poseer aquella esencia primigenia que hizo que el ser humano fuera capaz de acercarse al Cielo hasta casi tocarlo. Blake llega incluso a descubrir el cómo, pero ese mismo cómo también le ha enseñado a no revelar con irreverencia, o sin respeto ni Conocimiento. Por este motivo, en una parte de su obra se muestra completamente hermético. Lo normal es que el bibliófilo lector de Lux Atenea que descubre a William Blake, observe y analice cómo a esta mente renacentista le gustaba hablar en clave. Le encantaba encriptar algunos de sus mensajes más importantes y reveladores, y, como buen místico, supo cómo encajar con maestría cada una de las piezas de su obra en un puzzle de difícilmente se muestra de forma definida y esclarecedora para los fanáticos de la Lógica y de la Razón. Por este motivo, muchos de sus poemas pueden parecer los versos de un loco, de una mente alterada, o de una persona fantasiosa, pero esos razonamientos que más le da al poeta si vienen de personas cuya racionalidad no les hace ver más allá de sus propios límites materiales. Moviéndose por el desconocido e inescrutable mundo de la mente humana, Blake es un explorador experimentado. Sus palabras resultan tan misteriosas y, a su vez, tan poderosas porque se reconoce el don del Creador presentándose ceremonialmente como un gran maestro de la comparación y de la descripción. A William Blake se le ve pasional hasta extremos imposibles de entender y de comprender, y esto es así porque el mundo espiritual en el que vive no conoce límites.

En su poesía, William Blake también se muestra desafiante. Su luz, descrita en palabras, es enérgica y vital porque su pensamiento es la alegoría, su palabra es el símbolo, y su experiencia es la metáfora. Blake nos habla porque tiene la autoridad espiritual de quien conoce porque ha cometido errores, y ha aprendido la lección gracias a ellos. Un factor muy importante a la hora de comprender el trasfondo de su obra: el error es uno de nuestros mejores maestros, si sabemos entenderlo. Y este gran místico no nos habla solamente con palabras, sino con los hechos que protagonizó en vida. En algunos aspectos nos puede parecer que William Blake destila cierta amargura. Tal vez pueda ser la amargura que emana del incansable aventurero en busca de su unidad con Dios. ¿Quién no tiene momentos de flaqueza en este mundo, por firmes que sean los principios y las creencias que se tengan dentro de uno mismo? No podemos exigir al poeta con el don de la visión reveladora que no sea humano, y que no tenga momentos en los que se encuentre débil y desamparado. El espíritu gótico del ser solitario mantiene su mirada dirigida al Cielo con fuerza y decisión a pesar de las dificultades, y los encantos de Maya son inevitables. Con su simple contacto te atrapan, te distraen, te hacen ver y sentir cosas inimaginables. Su poder es colosal, imposible de concebir, pero el poder de la poesía es mucho mayor. El poder de su rebeldía es afilado como una hoja de afeitar, y con ella podemos cortar la red en la cual se puede quedar atrapado por lo material hasta quedar inmovilizados en vida. Esa es la magia de William Blake, la magia del poeta de la auténtica libertad, la libertad espiritual. “Poesía completa”, magna obra literaria por excelencia. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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