THOMAS L. FRIEDMAN “CALIENTE, PLANA Y ABARROTADA. Por qué el mundo necesita una revolución verde” (Reseña #1243).

Reseña Cultural: 1243 // Reseña Literaria: 151

Reseña actualizada. Publicada el 8 de junio del año 2010 en Lux Atenea.

Publicado por: EDITORIAL PLANETA, S.A.
ISBN: 84-08-08745-8
Edición: 2010 (EDICIÓN COMPRADA)
Páginas: 612

Entre todos los libros que he leído y analizado en este año 2010, destaca especialmente la magna obra “Caliente, Plana y Abarrotada”. Un libro escrito por Thomas L. Friedman que va a quedar recordado en mi memoria como uno de los trabajos de investigación y análisis más realistas sobre nuestro presente y futuro. Como experto en economía, Thomas L. Friedman ha convertido esta obra en la privilegiada heredera de su anterior estudio “La Tierra es Plana”, a través de este detallado análisis del presente y del futuro de la Humanidad. Tras el título “Caliente, Plana y Abarrotada” se presenta un futuro que ya se está perfilando en esta primera década del siglo XXI, y con las características propias de un caos social provocado por el colapso económico producido por el agotamiento de los recursos mundiales necesarios para la supervivencia de nuestra civilización. Segun Thomas L. Friedman, el planeta Tierra está destinado a calentarse más y más debido al incremento porcentual del dióxido de carbono en la atmósfera, provocando cambios muy rápidos y radicales en el clima, y en los ecosistemas a nivel mundial. Un planeta Tierra más plano que nunca debido al impacto cultural, social, y económico de la tecnología que nos ha llevado a acortar las distancias entre los seres humanos, y en donde las diferentes culturas e individuos son capaces de unir pensamientos y acciones desde puntos muy alejados del planeta como nunca se haya conocido en nuestra historia. Y un planeta Tierra abarrotado debido a la explosión demográfica en donde empezamos a ver por primera vez que, de seguir creciendo año tras año a este ritmo, muchos recursos esenciales para poder vivir con el nivel de vida actual se empezarán a presentar escasos, caros, y difíciles de conseguir en tan solo unas pocas décadas. Es obvio que estos tres factores clave en el análisis de nuestro inminente futuro están íntimamente relacionados, porque si hay más seres humanos viviendo en este planeta, necesitaremos más recursos, pero los recursos que disponemos para mantener nuestro nivel de vida son limitados. Si hay más seres humanos viviendo en este mundo, tal y como está diseñada nuestra economía capitalista, emitiremos a la atmósfera mucho más dióxido de carbono del que estamos emitiendo actualmente, y ya está siendo demasiado alto según Thomas L. Friedman. Si hay más seres humanos viviendo en este mundo devorando recursos y emitiendo mucho dióxido de carbono, el clima mundial se verá radicalmente afectado, provocando cambios en los ecosistemas que repercutirán muy negativamente en los recursos naturales que necesitamos para poder sobrevivir en este planeta Tierra. Y no tenemos otro planeta cerca que nos permita poder emigrar allí para que nuestra especie pueda seguir existiendo. El planeta Tierra es el hogar donde vivimos pero lo estamos destruyendo a conciencia, y a un ritmo tan acelerado que la mera supervivencia será un difícil reto diario en unas décadas.

Viviendo en los Estados Unidos de América, entiendo que Thomas L. Friedman tenga esta esperanza y esta confianza en el ser humano, y que confíe en que todo esto lograremos superarlo a través de un cambio profundo, tanto en el modelo económico vigente como en la concienciación del valor ecológico de muchos ecosistemas clave para nuestra supervivencia, apostándolo todo a la capacidad de innovación tecnológica del ser humano. Lo más importante de este libro, a parte del análisis de los datos que disponemos en el presente, es que Thomas L. Friedman plantea soluciones que podían empezar a aplicarse desde ya mismo, y que nos llevaría a poder seguir disfrutando de un buen nivel de vida. Incluso, se puede ampliar a un mayor número de personas sin tener la necesidad de realizar cambios traumáticos en nuestra sociedad actual, y solamente sería necesaria una decidida actuación ejecutiva a cargo de los líderes políticos mundiales (sobre todo por parte del gobierno de los EE.UU al ser la potencia hegemónica) para convertir estas soluciones en realidades, evitando que llegáramos a ese punto de no retorno absolutamente irreversible. Personalmente, siempre he dicho que la sociedad estadounidense tiene una visión positiva ante el futuro, cualidad que ha permitido convertir a ese país en una gran nación cuando ha tenido que enfrentarse a grandes retos mundiales. Su firme decisión, su agudo ingenio, y su liderazgo científico han transformado tanto el pensamiento como la sociedad a nivel mundial. Pero este sistema económico que viene funcionando desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y que ha permitido elevar la calidad de vida hasta límites nunca soñados, se va a presentar como algo absolutamente insostenible en unas pocas décadas de seguir consumiendo recursos a este ritmo. Admiro la positividad de Thomas L. Friedman pero, desde mi punto de vista, creo que muchos millones de personas en Occidente no van a dejar de disfrutar de su alto nivel de vida porque sí, o porque se lo diga un político, incluso carismático y con don de gentes. No creo que los millones de asiáticos que van a salir de la pobreza en las próximas décadas vayan a renunciar también a ello porque sí, o porque se lo diga su líder político. No creo que muchas naciones y empresas multinacionales vayan a dejar de extraer recursos en nuestro planeta porque sí, o porque se lo digan los líderes políticos u organismos internacionales. Y, por supuesto, no creo que los ciudadanos occidentales y orientales vayan a sacrificarse para salvar el ecosistema mundial. Las personas, las empresas, las naciones… viven y gozan el presente, despilfarrando recursos sin pensar en las futuras generaciones que son sus hijos y sus futuros nietos. Y cuando todo se venga abajo, esto será un “sálvese quien pueda”.

Como muestra histórica directa y muy contundente sobre este pensamiento humano egoísta y corto de miras, aconsejo a los cultos lectores de Lux Atenea que estudien la historia de los seres humanos en la isla de Pascua desde su llegada. Un auténtico vergel sobre la tierra donde abundaban los recursos naturales, hasta que llegó el ser humano. Así podrán conocer este paralelismo histórico tan claro sobre nuestro presente y futuro en este planeta. Personalmente creo que, en la historia de la Humanidad, todo es cíclico y los errores se repiten, pero les invito a no juzgar mi opinión como pesimista, sino como realista analizando los datos que tenemos encima de la mesa. En seis mil años de civilización, hemos avanzado mucho tecnológicamente pero muy poco mentalmente. El egoísmo sigue dominando las mentes de la mayoría de los seres humanos actualmente, y nadie se va a sacrificar por alguien, por los animales, por los ecosistemas, o por el planeta Tierra. Y es ineludible que la solución a este problema creciente exige tales privaciones que ni sociedades, ni naciones, ni empresas, van a dar un paso atrás en sus posiciones… hasta que sea ya demasiado tarde. Además, para arreglarlo todo, como ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’, incluso en esos terribles tiempos futuros habrá seres humanos interesados en que esa horrible y dramática situación perdure porque a ellos les va bien, o muy bien. “Caliente, Plana y Abarrotada”, soluciones reales perfectamente aplicables en nuestro presente que pueden evitar la mayor crisis en la historia de la Humanidad. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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