“LA MÍSTICA SOLAR DE LOS TEMPLARIOS”, JUAN G. ATIENZA (Reseña #1266).

Reseña Cultural: 1266 // Reseña Literaria: 162

Reseña actualizada. Publicada el 24 de abril del año 2008 en Lux Atenea.

Publicado por: EDICIONES MARTINEZ ROCA, S.A.
ISBN: 84-270-3147-5
Edición: 2005 (EDICIÓN COMPRADA)

El Sol y los Templarios. Aparentemente, dos esferas sin relación alguna pero que acaban unidas en un todo en manos del maestro Juan G. Atienza, el experto buscador de respuestas con base histórica. Entre todas las obras que he leído y analizado donde se abordaba el misterioso mundo de los templarios, quisiera destacar muy especialmente “La Mística Solar de los Templarios” como uno de los libros más importantes que se haya escrito sobre esta fascinante temática, siempre cubierta de misterios y de enigmas ocultos. Indiscutiblemente, es todo un lujo cultural el poder tener en España a un investigador con el rigor y con la categoría intelectual de Juan G. Atienza. Por desgracia, esta tierra es dada al escaso reconocimiento público de estos intelectuales por parte de los organismos oficiales, salvo en caso de fallecimiento o de inminente visita de la Dama Muerte. Incluso, a veces, ni siquiera eso, quedando la memoria de quién amó la Cultura y el Saber únicamente en manos de sus incondicionales seguidores. Por este motivo, cada reseña que publicaré en Lux Atenea sobre una obra escrita por el maestro Juan G. Atienza será mi tributo personal, mi reconocimiento a su excelencia cultural, además de mostrar mi más sincera admiración ante su tesón, su sapiencia, su espíritu cultural y, sobre todo, ante su acertada visión de la Historia Templaria mirada desde la indiscutible base que ofrece la perspectiva científica a la hora de abordar y analizar estos temas. En este preciso instante, tengo el placer y el honor de anunciar a los bibliófilos lectores de Lux Atenea que el maestro Juan G. Atienza pasa a convertirse en uno de los pilares culturales principales de este blog, siendo esta reseña, mi impulso dentro del universo digital para divulgar la excelsa y extensa obra del maestro Juan G. Atienza a través de una serie de reseñas que escribiré y publicaré tras la atenta lectura y análisis de cada uno de sus libros que atesoro en mi biblioteca. Ya de entrada, el título de este libro puede resultar un tanto chocante al culto lector de Lux Atenea ya que, si los templarios eran cristianos católicos, ¿qué relación pueden tener con el culto solar relacionado con lo pagano? Catolicismo y culto al Sol, ¿qué pensamiento espiritual dentro de la visión templaria de la religión les hizo unir estas dos doctrinas aparentemente opuestas e insolubles? ¿Por qué los templarios se empeñaron en controlar ciertas zonas que, curiosamente, estaban señaladas desde tiempos inmemoriales como destacados centros religiosos del Paleolítico? ¿Por qué los templarios mantuvieron estrechos contactos con otras religiones, en teoría, oficialmente enemigas del cristianismo? ¿Por qué atrajo tanto los ritos mistéricos de la Antigüedad a los templarios? ¿Fue la iniciación templaria, una iniciación ajustada al pensamiento cristiano en vista al trasfondo trascendente y místico de sus ritos?

Iniciamos esta andadura por las páginas del libro “La Mística Solar de los Templarios” con esta introducción sobre el poder, el Conocimiento, y el manejo de los hilos de la sociedad por parte de organizaciones religioso-militares. A continuación, un breve estudio sobre la importancia del culto a la cruz de Caravaca bajo la influencia templaria, y un ligero estudio de los cultos mistéricos establecidos en el área mediterránea y en Oriente Medio (Atis, Dioniso, Adonis, Isis, Mitra…) hasta llegar al concepto Sol-Dios-Padre-Todopoderoso-Creador y Dueño del Universo, hará que los bibliófilos lectores tengan una idea clara y fundamental para poder empezar a comprender el mensaje que el maestro Atienza trata de hacernos ver y comprender en este estudio e investigación. Bajo la visión del Dios-Sol, el ser humano da forma a una sociedad a través de una estructura estratificada donde los sacerdotes y los reyes se sitúan en el nivel más elevado. A continuación, los monjes-guerreros serán los únicos poseedores de la fuerza pero bajo la dirección de los de arriba, y, por debajo de ellos, dando soporte a esta pirámide social, se encontrará el pueblo llano. A nivel religioso y haciendo foco en su base conceptual, será la Luz Divina lo que cimente el eje espiritual superior que bajará del Cielo a la tierra, de arriba a abajo, como luz portadora de Sabiduría que desvelará el misterio existencial de la vida. En orden inverso, de abajo hacia arriba, el sacrificio será el otro eje espiritual que subirá de la tierra al Cielo. Un sacrificio que será la muestra más clara de sumisión, que será la representación del anhelo de la pureza perdida, y que será la aceptación absoluta de los designios divinos sobre los hombres. Y todo ello, con el astro-rey siempre situado como testigo privilegiado al ser la prueba más clara, evidente, e irrefutable de la presencia de Dios sobre la tierra, sobre los hombres, sobre la naturaleza, y sobre el motivo de la existencia de la vida en nuestro mundo.

El espíritu templario destacó sobre todo por ser el espíritu del místico en su búsqueda del misterio, abordando su estudio y su comprensión más allá de las rígidas bases espirituales sobre las cuales se sostenía la inflexible religión católica. Por este motivo, en esa búsqueda de lo extraño, de lo inexplicable, de lo milagroso, de lo extraordinario, los templarios eligieron aquellas zonas donde se habían celebrado importantes y relevantes cultos paganos como lugares donde poder asentarse de forma estable. De esta forma, en la Península Ibérica, todos y cada uno de los lugares que en aquella época contaban con una larga tradición mística acabaron poco a poco siendo controlados por la Orden Templaria. Algo especial habían encontrado en aquellos lugares para pasar a formar parte de sus amplias propiedades. En algunos casos, incluso algunos de estos lugares estaban situados en zonas remotas de difícil acceso o alejados de las rutas comerciales, pero el empeño templario en poseerlos seguía estando siempre presente hasta que conseguían tenerlos bajo su control. Una vez allí, la observación de todo lo que sucediera de extraordinario e inexplicable en aquellos parajes se convirtió en el motivo principal de su presencia. Los incansables ojos templarios lo miraban todo, lo analizaban todo en busca del Saber perdido. Si leen la obra de Juan G. Atienza titulada “Montes y Simas Sagrados de España” (ya reseñada en Lux Atenea), comprobarán cómo una gran parte de estos lugares tuvieron esa presencia templaria en algún momento de su historia. Y es que los templarios no se asentaron en cualquier localidad o lugar. Sabían dónde había que establecerse y, lo que es más misterioso, sabían qué culto ancestral debía ser recuperado, cuándo y de qué forma había de celebrar sus rituales, y, lo que es más importante, sabían por qué se debía proceder de esa manera y con ese trasfondo religioso, místico, y simbólico. Una característica que es propia del pensamiento templario, y que todavía sigue siendo esquivo e indescifrable para muchos investigadores en temas muy concretos y decisivos relacionados con el mundo templario. Extendidos por la mayor parte de Europa Occidental, curiosamente será en la Península Ibérica dónde la Orden Templaria dedicará una gran parte de sus recursos, tanto materiales como humanos. Una valoración extraordinaria de este territorio que se demostraría claramente tras la nula oposición que mostraron hacia quienes les persiguieron y aniquilaron en tierras galas. No siendo igual esa actitud en cuanto su poder en tierras ibéricas fue atacado, llegando incluso a tomar posiciones claramente hostiles hacia quienes los perseguían. Parece que a los templarios no les importó tanto la pérdida de sus dominios galos, pero sí les resultó de vital importancia mantener sus dominios ibéricos.

Lugares señalados con megalitos porque allí fluyen energías telúricas, lugares en los cuales suceden apariciones misteriosas, lugares que fueron en el pasado antiguos templos de culto mistérico, lugares religiosos clave para la religión celta establecida en la zona desde antiguo, lugares donde fluyen aguas milagrosas… lugares y más lugares en poder de los templarios y con un nexo en común: el misterio. Allí, los templarios también dejarían su huella con ermitas, con santuarios, con torres de base octogonal, con castillos levantados en lugares alejados de las zonas de conflicto, con el renacimiento de cultos paganos pasados por su particular tamiz cristiano, con el nacimiento del culto a la Virgen y muy especialmente a las vírgenes negras (una señal inequívoca de la presencia de los templarios en esa zona), con la construcción de catedrales convertidas en libros de Sabiduría escritos en piedra… Fátima, Monzón, Calatrava, Valencia, la Maragatería, el Maestrazgo, el Ampurdán, el Camino de Santiago, Occitania, Languedoc… zonas en las cuales el paso de los templarios ha quedado presente. La Orden Templaria, una organización religiosa y militar en cuyo seno la política, la economía, y la religión estaban unidas para la consecución de un objetivo sagrado. Lug, Atis, Astarté, la Gran Diosa Madre… cultos ancestrales que los templarios hicieron renacer y volver a dar vida y sentido religioso. ¿Por qué motivo? ¿Con qué intención? ¿No es el cristianismo lo suficientemente completo como para tener que recurrir a la absorción de otros ritos no cristianos? Los templarios mostraron un especial interés en la búsqueda de ese Rey del Mundo, de esa figura política bajo la enseñanza mistérica que debería llevar a la humanidad a una Edad de Oro, hasta entonces nunca conocida. Un Rey del Mundo cuyo gobierno sería el comienzo de una era de esplendor espiritual donde las religiones, en vez de enfrentarse y matarse entre ellas, acabarían fusionándose en una sola organización monolítica y poderosa. En la Historia de la Humanidad, brahmanes, sufíes fatimíes, caballeros mexicas, templarios, caballeros teutónicos… fueron organizaciones donde se fusionó lo militar y lo religioso en un Todo en pro de un nuevo orden mundial, de una nueva sociedad que debía emerger para llevar al ser humano hacia el Conocimiento espiritual, y gracias al cual podría recuperar esa pureza perdida que le llevara a lograr la unión definitiva con Dios. Una unión que nunca debería haberse roto, y que tantas desgracias y tragedias han traído desde entonces al género humano. “La Mística Solar de los Templarios”, los pasos tras el Enigma Templario han empezado en este blog cultural. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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