ADAMO DIMITRIADIS “UNPOPULAR SCIENCE” Catálogo Oficial de la Exposición (GALERÍA DE ARTE UTOPIA PARKWAY, MADRID, 14 de enero – 4 de marzo 2022) (Reseña #1305).

Reseña Cultural: 1305 // Reseña Literaria: 181

Quiero dar las gracias al genial artista ADAMO DIMITRIADIS por su cortesía al enviarme este promocional firmado y dedicado.

Publicado por: GALERÍA DE ARTE UTOPIA PARKWAY
Edición: 2022 (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)

Ayer viernes, día 14 de enero de 2022, se inauguró oficialmente la exposición de Pintura “Unpopular Science” del genial artista Adamo Dimitriadis en la Galería de Arte Utopia Parkway (Madrid, calle Reina, 11), permaneciendo abierta al público hasta el próximo 4 de marzo en horario de 17 a 20:30 horas. Una exposición fascinante cuya temática adquiere una relevancia muy especial en los tiempos que vivimos actualmente, y que analizaré detalladamente en esta reseña sobre su catálogo oficial, impreso en esta lujosa edición limitada de 200 unidades a la venta en esta prestigiosa Galería de Arte madrileña. Con un interesante prólogo y textos informativos escritos por Silvia Grijalba, y diseño y fotografía a cargo del propio artista, lo primero que atraerá la mirada de los cultos lectores de Lux Atenea que visiten esta exposición y adquieran este catálogo, es el diseño de su portada al presentar esta estética inconfundible de las revistas científicas publicadas hace décadas. Observando esta magnífica portada, inmediatamente me ha recordado a la imagen de las portadas de las revistas Mundo Científico e Investigación y Ciencia que compraba y leía cuando iba al instituto, y que continué adquiriendo durante muchos años hasta la consolidación del mundo digital. Como analista cultural, esta portada del catálogo me parece una auténtica genialidad con la figura del científico como protagonista principal mientras maneja este aparato tecnológico en un entorno aséptico, pulcro, minimalista, y cromáticamente relajado. Su bata blanca impoluta, su corbata dando caracter oficial a su trabajo, sus gafas y su peinado tradicional con raya para reflejar seriedad en la labor que realiza, el mobiliario minimal absolutamente funcional y sin decoración alguna, son perfectos para realzar aún más el mensaje impreso en la parte inferior de la portada: Ciencia y moralidad, Teoría del destino. Dos mensajes que son claves esenciales para poder entender el trasfondo conceptual reflejado pictóricamente por Adamo Dimitriadis en estas obras tan impactantes. Vamos a analizarlos.

Ciencia y moralidad. Interesante contraste porque lo científico y lo moral son indisolubles, debido a que lo moral está relacionado con lo religioso. No existe una base religiosa sin una Ética y una Moral, pero cuando lo científico choca con ellas al basarse en la contundencia de la Lógica y de la Razón, el conflicto está servido. Para comprender que Ciencia y Moralidad son incompatibles, solamente hay que analizar el pasado para comprobar cómo los avances y los descubrimientos alcanzados por científicos, médicos, astrónomos, alquimistas… han sido rechazados por los líderes religiosos en siglos pasados, condenándolos incluso a la muerte. Y, aunque a veces se habla de la ética científica, como analista cultural me pregunto en qué leyes éticas se basan para definir y delimitar esa ética científica. Insisto: la Moralidad está unida a lo religioso. La Modernidad, como fruto del Siglo de las Luces (siglo XVIII), ha ido alejándose de lo tradicional, o sea, de lo religioso, de ahí la crisis de creyentes que aparece en cada sociedad donde se consolida lo moderno. La Modernidad, apoyada en los sólidos pilares de la Razón, de la Lógica, de la Ciencia, y de la Tecnología, va progresivamente debilitando a los pilares tradicionales basados en la Ética, la Moral, la Fe, y la Superstición, con la contundencia del sentido común, de la demostración física y teórica, de la obviedad de lo físico y material, de lo táctil, de lo práctico y funcional. Por lo tanto, la Ciencia necesita a la Modernidad para poder empezar a expandirse, y es incompatible con la Moralidad (tradicionalismo y religión). La Modernidad ha ido evolucionado hasta convertirse en la Posmodernidad actual, y es la Posmodernidad la que rompe definitivamente con cualquier vínculo relacionado con lo religioso. En la Posmodernidad no hay cabida para la Religión.

Teoría del destino. La Ciencia en la Posmodernidad, finalmente se desvincula de lo Moral y se sube al acelerado tren de la investigación y de la alta tecnología para hacerse hegemónica. Pero, aunque lo religioso ya no tiene influencia alguna en la Posmodernidad, quedan residuos de esa Moralidad mutados en la nueva inquisición ética y moral surgida en corrientes sociales y que se reflejan fielmente en las redes sociales, en los mass media, y en la propia sociedad posmoderna que se tensiona internamente. Este fundamentalismo aparentemenrte científico cae en los mismos errores del fundamentalismo religioso, y no condena a muerte pero sí lleva al ostracismo y al repudio social a quienes se oponen a sus dictados y normas. Así son estos tiempos que vivimos actualmente. Pero la Posmodernidad está en crisis frente a la Singularidad, de la misma forma que lo Tradicional entró en crisis frente a la Modernidad. Todo son ciclos. Diferentes escenarios, pero la misma trama. Y puede parecerle al culto lector de Lux Atenea que nada va a cambiar, que estos tiempos que vivimos van a continuar sine díe. Lo mismo pensaban en los Estados Unidos de América en la década de los setenta con el movimiento hippie, con el “Haz el amor y no la guerra”, con los movimientos sociales de protesta, con el pacifismo y la ecología… y llegó la década de los ochenta y ¿fue una continuidad de esa dinámica social? El “Haz el amor y no la guerra” de la década de los setenta derivó en la década de los ochenta en el militarismo, en el conservadurismo, en el famoso proyecto espacial “Guerra de las Galaxias”, en el materialismo a ultranza, en los yuppies… Retornando a la época actual, la Posmodernidad está en crisis frente a la inminente Singularidad y su Transhumanismo, sus Inteligencias Artificiales, su Realidad Virtual, su tecnificación absoluta de la sociedad, su control absoluto de la población, sus avances científicos y tecnológicos que transforman totalmente la sociedad en pocos años, su ruptura absoluta con el capitalismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora, su influencia en la vida cotidiana del individuo tanto pública como privada… Y la Singularidad necesita a la Teoría del Destino como eje principal para poder controlar a la población en megaurbes donde viven y vivirán decenas de millones de personas. Para controlar tecnológicamente al individuo, necesitas hacerle creer que él no controla su destino, sino la entidad tecnológica que decide lo mejor para él, avalada por informes científicos, sociales, y médicos. El individuo ya no necesitará luchar y esforzarse para conseguir un estatus económico y/o social, ya que el sistema le dará lo que necesita, y la Teoría del Destino es clave para su consolidación en la sociedad. Por lo tanto, Adamo Dimitriadis ha acertado totalmente en la portada de este catálogo: Ciencia y moralidad, Teoría del destino. Ahora, adentrémonos en la fascinante exposición “Unpopular Science”.

Abrimos el catálogo, y lo primero que encontramos en sus dos primeras páginas es esta decoración donde se combinan los símbolos del progreso científico y tecnológico protagonizados por las industrias química, nuclear, médica, agraria… A continuación, tras el interesante prólogo escrito por Silvia Grijalba, regresamos al mismo tono cromático de las dos primeras páginas y, de nuevo, lo simbólico está presente en su centro con esta integración visual de lo eléctrico (torre de alto voltaje), lo médico (corazón), y lo electrónico (circuito con los símbolos de una resistencia, una pila, y un diodo situados entre dos bornes). La entrada en este universo científico y tecnológico ha comenzado, y la primera obra que encontramos es “Fábrica de nubes”. Puede parecer una fantasía artística de Adamo Dimitriadis, pero China ya está construyendo una gigantesca fábrica de nubes. En este impactante óleo quedan perfectamente integrados lo idílico con lo material, la ingeniería aplicada con los sueños de felicidad en los seres humanos, destacando especialmente este precioso cielo azulado ‘sin nubes’ mientras la fábrica de nubes produce ‘nubes rosadas’ que parecen ‘hacer feliz’ a esta joven. A continuación, “Conspiración silenciosa” transmite esa tensión propia de las pruebas nucleares en superficie y sus efectos en viviendas unifamiliares. En su obscuridad siniestra, en esta iluminación amarillenta y artificial, y en la incredulidad que refleja este ciudadano, no hay nada bueno. “CO2 home” es uno de los mejores cuadros que he visto y que reflejen simbólicamente la visión globalista de la sociedad obsesionada con las emisiones de CO2. Metafóricamente ácida, sobre todo con esta chimenea industrial en una casa unifamiliar, el contraste con este cielo azul provoca cierto desconcierto mental en quien lo observa y analiza. Todo lo contrario a “Radar blues”, donde el avance tecnológico que supone el radar (pintado en color) choca con la imagen del bombardero soltando su mortífera carga (todo en blanco y negro). Uno de los cuadros más impactantes psicológicamente es “Isolation”, donde el claroscuro viene establecido entre la cruda realidad médica interna y el minimalismo arquitectónico exterior de los centros médicos y de investigación científica, transmitiendo una imagen aseptica, avanzada, y aparentemente ecológica, sobre todo contrastando este edificio blanco con el cielo azul y este difuminado nuboso intermedio. “Procariota electrónica” es estéticamente más oriental, tanto en los tonos cromáticos utilizados como en su perspectiva y en sus líneas. Con esta simpática y sonriente válvula termoiónica como protagonista principal, en su interior han desaparecido los elementos electrónicos en pro de lo orgánico, creándose esta integración de los materiales avanzados con lo celular como anticipo metafórico de esta unión tecnológica futura. Eso sí, todo envuelto en felicidad y alegría, como si no supiéramos de la existencia de ese lado obscuro que siempre trae cada nuevo avance tecnológico si cae en diabólicas manos. Posteriormente, comprobarán que el cuadro “Salón electromagnético” ha sido el elegido como portada de este magnífico catálogo de la exposición, habiendo quedado su análisis ya descrito anteriormente.

La visión alegre y feliz de la tecnología volverá a presentarse en la obra “Our friend the atom”, que me ha recordado estéticamente a algunos catálogos oficiales de empresas nucleares que leí hace un par de décadas, y que estaban destinados a ser distribuidos para informar sobre las bondades de la energía nuclear. Este núcleo del átomo sonriendo, este electrón alegre, aquí la física nuclear parece inofensiva, fácil de utilizar, segura y controlable. Como analista cultural pronuclear, ya sea a través de centrales de fisión o de fusión futuras, esta imagen que la industria nuclear trató de difundir no me gustó nada porque la sensación que provocó a nivel público y empresarial fue excesivamente confiada, y estas tecnologías no son para tomárselas a broma porque sus consecuencias son mortíferas y a muy largo plazo (residuos radioactivos, accidentes nucleares en centrales energéticas, abandono de isótopos radioactivos de uso médico…). En las aplicaciones tecnológicas de la física nuclear, toda precaución es poca para hacerla segura en un alto porcentaje. Otro reflejo visual de la estética oriental es el impactante cuadro “Kitty power plant”, donde esta estación de energía resalta en la noche con su cubierta de Hello Kitty iluminada. Las torres de energía eléctrica en el horizonte, el gigantesco lazo de Hello Kitty, la luz del amanecer como fondo, configuran esta visión idílica de la tecnología y del progreso pero hay interpretaciones del significado de Hello Kitty muy particulares, y que Kitty significa en chino ‘demonio’. ¡¡¡Hello Kitty, Hola Demonio!!! Con una imagen más dramática aparecerá la obra “Missile test” con tonos cromáticos donde predomina el rojo, siendo la imagen de lanzamiento de estos misiles tierra-aire RIM-66 Standard perfectos para amplificar la potencia destructiva que provocan en el campo de pruebas. Mucho más mental es “The soft machine”, contrastando la fragilidad del cuerpo humano respecto a la máquina de metal. Como mensaje claro de la superioridad tecnológica que traerá consigo la Singularidad, y su fiabilidad y durabilidad a la hora de colocar sus futuros avances tecnológicos aplicados al cuerpo humano muy por encima de sus partes orgánicas, en este sentido, “The soft machine” me ha impresionado y lo valoro como uno de los mejores cuadros de esta exposición por su esencia conceptual. ¡¡¡Chapeau, Adamo Dimitriadis!!! Inteligente perspectiva distópica.

Siguiendo la misma línea en la composición artística, la obra “New religion” da continuidad al estilo marcado por el cuadro “Procariota electrónica”, anteriormente analizado. Lo primero que conocerá el culto lector de Lux Atenea es el origen del símbolo donde quedaba integrado lo eléctrico, lo médico, y lo electrónico, ya que está presente en este cuadro. “New religion” está muy bien definido simbólicamente con esta aura cercana conceptualmente al Sagrado Corazón cristiano, habiendo sido cambiada la llama del amor por esta torre de energía eléctrica, y la corona de espinas por este esquema de circuito electrónico. El mensaje es muy claro y directo: la nueva religión es la Ciencia, y hay que mostrar su poder y sus bondades para el ser humano. Un contraste visual más radical aparecerá en la obra “Construcción y polución”, quedando estos cielos azules y estas construcciones siniestramente armonizadas en definiciones pictóricas que ocultan lo no deseado por nuestra sociedad. Aquí, ni siquiera queda rastro alguno de lo sublime a pesar de los amplios espacios que se representan, ya que la frialdad emocional es absoluta. No hay espiritualidad, no hay elementos que provoquen sentimientos, salvo negativos. Sin duda, “Construcción y polución” es un cuadro que provocará intensas tensiones psicológicas en el visitante a esta exposición, retirando rápidamente su mirada o quedándose enganchado mentalmente para tratar de descubrir qué le perturba en esta obra. Proyectando aún más la contundencia visual de lo siniestro, la fuerza artística que posee el cuadro “Radiation ritual” es impresionante. Como analista cultural, si en la exposición “Ciudad Terminal” me fascinó la obra de Adamo Dimitriadis “Fear” como cuadro que compraría sin duda alguna por su excelencia artística, en la exposición “Unpopular Science” me quedaría con “Radiation ritual” con diferencia por su tenebrosa estética y por su mefistofélico trasfondo. “Radiation ritual” tiene ese lado infernal, demoníaco, como si la tecnología nuclear utilizara sus aplicaciones fisicas de la misma forma que los maestros en Ciencias Ocultas utilizan los rituales y conjuros. “Radiation ritual” refleja poder, poder obscuro, conocimientos vetados al gran público, maestría en la consecución de objetivos por difíciles y complicados que sean, y, lo más importante, “Radiation ritual” retrata fielmente a la élite científica jugando a ser dios al sentir que está más allá del Bien y del Mal.

Dando continuidad a ese lado simbólico y esotérico emanando de estas obras, el cuadro “La alquimista” es el más complejo y esquivo por su esencia metafórica. La simbología es clave, pero aquí lo que queda inmortalizado es el afán del ser humano por dominar las leyes de la naturaleza. Ya no solamente las aplicaciones tecnológicas han de estar presentes, sino los avances en ingeniería genética, gracias a los cuales el ser humano tratará de alcanzar la inmortalidad. De la misma forma que las personas místicas y espirituales toman como objetivo existencial la purificación de su alma, la élite científica trata de alterar lo orgánico, lo genético, buscando un periodo de vida del ser humano lo más longevo posible o la anhelada inmortalidad, como si la Ciencia fuera la nueva fuente de la eterna juventud que todo lo curará. Retornando al mundo de los aparatos electrónicos, “Monitor de control” encanta visualmente por su estética de la década de los cincuenta, por su imagen tecnológica de los setenta, y por este reflejo del poder de la era digital que todo lo está cambiando en nuestra sociedad. Ya comenté que la Singularidad necesita el control del individuo para poder consolidarse en esa socieda futura que no está tan lejos, y “Monitor de control” es perfecto para describirlo ya que no aparece el ser humano en este cuadro. ¡¡¡Importante detalle!!! La dirección humana no es necesaria para establecer y mantener ese control. “Tesla temple” es otra nueva demostración visual del poder tecnológico aplicado a la energía eléctrica, y con esta gigantesca bobina de Tesla dominando desde las alturas. No hay chimeneas ni humos saliendo de ella para generar energía eléctrica, no hay torres alzándose ni cables de alta tensión en el cielo, no hay grandes transformadores ni altos edificios que rompen la estética visual del entorno. En “Tesla temple”, esta central de energía se presenta minimalista, tan sencilla y simple como un hangar de gran planta situado en un polígono, y todo es prístino y limpio, hasta el cielo. “Tesla temple” te transmite poder.

Clausurando este apasionante viaje por el universo conceptual creado por el genial artista Adamo Dimitriadis, la dualidad en el mensaje aparecerá en “Laser gun”, obra donde el contraste entre lo militar y lo civil en cuanto a las aplicaciones tecnológicas, provoca en quien contempla este cuadro esa similitud con los jugadores que compran mandos de juego que son réplicas de armas para usarlos en shooters para consola o PC. En “Laser gun”, el joven que juega con un arma láser de juguete puede acabar disparando un arma láser de verdad en el futuro. En la sociedad moderna, posmoderna, o en la Singularidad, es fundamental que el ciudadano se vaya familiarizando con la tecnología desde muy joven. Otro asunto será qué usos se le dé a esa tecnología, pero es muy importante que los avances tecnológicos no provoquen rechazo en el individuo. Ese rechazo de la ciudadanía hacia la tecnología, hacia el progreso, y hacia la Ciencia sería letal, de la misma forma que la sociedad tradicional entró en declive con la crisis en las creencias religiosas extendiéndose entre la población. “Adamo Dimitriadis – Unpopular Science”, extraordinario catálogo de esta exposición de Pintura que recomiendo visitar para poder sentir la fuerza de su mensaje en persona. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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