THIS MORTAL COIL “IT’LL END IN TEARS”. (Reseña / Review #19)

THIS MORTAL COIL, UNA OBSCURA ETERNIDAD (2ª parte).

Reseña actualizada. Publicada en Lux Atenea el 29 de octubre del año 2006.

Desde el año 1999 difundiendo la Cultura Musical Non-Mainstream más selecta (ethereal, experimental, ambient, neofolk, dark-ambient, noise, electroacústica, industrial, electro-dark…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 – 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA (desde 2006 hasta la actualidad).

this mortal coil - it'll end in tears

Publicado por : 4AD, (CAD 411), 1984
Edición comentada : CD (edición comprada)
Tracklist: 1- Kangaroo // 2- Song To The Siren // 3- Holocaust // 4- FYT // 5- Fond Affections // 6- The Last Ray // 7- Another Day // 8- Waves Become Wings // 9- Barramundi // 10- Dreams Made Flesh // 11- Not Me // 12- A Single Wish

 

Un año después de la publicación del maxi “Song To The Siren”, en 1984, Ivo Watts-Russell y su compañía discográfica 4AD presentaron oficialmente el primer álbum de This Mortal Coil titulado “It´ll End In Tears”, una obra musical que revolucionaría el panorama musical gótico y que sentaría las bases conceptuales de lo que serán los estilos ethereal y heavenly voices en la siguiente década. El excelso álbum “It´ll End In Tears” dejará al público de la época totalmente asombrado por su deslumbrante despliegue de calidad y de imaginación musical, consiguiendo la aclamación de la crítica en los medios de información. El primer gran triunfo del proyecto This Mortal Coil había sido alcanzado gracias a esta unión heterogénea de estructuras instrumentales, y de estilos musicales de raíz conceptual gótica debido al decadentismo existencial que transmiten estos temas. “It´ll End In Tears” destila sabiduría, nos habla de la vida y de sus imprevisibles condicionantes, y de personas que se encuentran atados a circunstancias y situaciones no deseadas. Cualquier alma sensible, sea gótica o no, encuentra en la audición de estas canciones esa comprensión, esa complicidad existencial tan deseada por las personas solitarias. Melodías y letras cuyo mensaje se armoniza con nuestra soledad, con nuestras desilusiones, con nuestros fracasos, y con nuestros desamores.

 

A los melómanos lectores de Lux Atenea siempre les resultará interesante comprobar como This Mortal Coil, sin ser una formación musical clásica con un número de artistas fijos, en cambio nos da la impresión de ser el Gran Grupo Musical, de ser una banda musical de músicos experimentados que han decidido unirse para crear esta armonía y esta sincronización perfecta en la interpretación de sus temas. Una paradoja artística que tal vez sea uno de los misterios que vuelven a This Mortal Coil para dar forma musical a algo tan íntimo y personal porque sus obras no son música no para compartir, sino para ser disfrutadas en solitario. Teniendo todo esto en cuenta, los extraordinarios artistas que participaron y dieron alma a los doce temas que vertebran el álbum “It´ll End In Tears” fueron Manuela Rickers (guitarra) del grupo X-mal Deutschland, Martyn Young (teclados) y Steve Young (piano) del grupo Colour Box, Michael Conroy (bajo) y Gary McDowell (guitarra) del grupo Modern English, Mark Cox (órgano y teclados) del grupo The Wolfgang Press, Elizabeth Fraser (vocalista) junto a Simon Raymonde (bajo y guitarra) y Robin Guthrie (guitarra) del grupo Cocteau Twins, Gordon Sharp (vocalista) del grupo Cindytalk, y Lisa Gerrard (voz, yang t´chin y acordeón) y Brendan Perry (percusión) del grupo Dead Can Dance. La incorporación de estos últimos genios musicales se deja notar en This Mortal Coil no sólo por su pasión interpretativa, sino también por su gran creatividad, siendo Lisa Gerrard quien ofrezca luz y personalidad a míticas canciones de este álbum como “Waves Become Wings” y “Dreams Made Flesh”, convirtiéndola en uno de los artistas más comprometidos con la composición musical, junto con Simon Raymonde del grupo Cocteau Twins. Otros músicos que mostrarán su gran profesionalidad en la interpretación de estos maravillosos temas serán Martin McGarrick (violonchelo), Gini Ball (violín y viola) y el vocalista Howard Devoto. Sin demorar un segundo más la espera, vamos a escuchar y a disfrutar este mítico álbum.

 

Empieza a sonar la canción “Kangaroo”. Un bajo y un violonchelo se transforman melódicamente en los pensamientos de quien haciendo uso del flirteo, acaba atrapado y encadenando a una ilusión que no verá realizada. En una admirable interpretación lírica realizada por Gordon Sharp, se convertirá en la voz de su lamento, de su sumisión, siendo “Kangaroo” una de las canciones más sobresalientes de todo este álbum, pero situada a cierta distancia de la siguiente canción. “Song To The Siren” es ese lugar donde la belleza y la ilusión significarán la muerte de tu pasión porque aquí, la mortal belleza habla a través de la voz de Elizabeth Fraser. ¡Sublime! A continuación, el extraordinario tema “Holocaust” será una de esas canciones que resaltan por su rareza musical. Su sentencioso piano, ese violín, violonchelo y viola más propios de un aristocrático cementerio, y la voz de Howard Devoto en una interpretación impresionante, irán irradiando este tema con la intensa luz del talento artístico. Cuántas canciones se han escrito sobre una cama convertida en refugio de nuestros problemas, convertida en el mundo alternativo al inhóspito mundo exterior, ya sea éste una familia, una relación, un trabajo, o una existencia desgraciada. Posteriormente, un tema tan estremecedor como “FYT” llegará con sus atmósferas cargadas de ácidas energías que descargarán con furia sobre nuestro espíritu, hasta que la voz de Gordon Sharp lo disipe todo en “Fond Affections” pero su agrio desasosiego provocará que nos sentemos en el suelo, llorando y sin futuro.

 

La cera de una vela encendida estará a punto de terminarse mientras escuchamos el tema “The Last Ray”, dejándonos con la mirada dirigida a la pared de nuestra habitación como si fuera una visión al vacío, al vacío de la Nada. Luego, con la canción “Another Day” perfumando nuestro entorno, de nuevo el encanto de Elizabeth Fraser nos fascinará con esta maravillosa interpretación vocal en su plenitud acompañada por la magia melódica de los instrumentos de cuerda (violín, violonchelo y viola). “Another Day” será el reflejo emocional contenido en el interior de esa habitación que tantas y tantas personas tímidas e introvertidas han transformado en su propio féretro. ¡¡¡“Another Day”, grandiosa canción!!! A continuación, el turno musical de Dead Can Dance llegará con el tema “Waves Become Wings”, canción compuesta e interpretada por mi admirada vocalista Lisa Gerrard. Manteniendo su estilo dentro de una línea musical inconfundible, nos adentraremos en un mundo etéreo en constante movimiento que incesantemente invitará a nuestra alma a huir. Posteriormente aparecerá “Barramundi”, una de las composiciones de Simon Raymonde más enigmáticas y atractivas de este álbum. Ecos y pasajes musicales para guitarra se transformarán en entes luminosos anunciando la siguiente canción, la excelsa “Dreams Made Flesh” compuesta e interpretada por Lisa Gerrard con ese trágico espíritu oriental que trasciende, que revela, y que separa cuerpo y alma con su potente voz grave. Lisa Gerrard se eleva como una reencarnada diosa mesopotámica lanzando solemnemente sus lamentos como si asistiera a su propio ceremonial religioso. En esta obra, el ilustre artista Brendan Perry merece una atención muy especial al convertir el plano instrumental de percusión en pureza ritual gracias a sus expertas manos maestras. A continuación, Robbie Grey lucirá esplendorosamente su voz en la interpretación de la canción “Not Me” de estructura melódica más rockera, siendo “Not Me” la canción más vitalista de todo este álbum. Un contrapunto luminoso que realzará la voz de Gordon Sharp cuando cante el tema “A Single Wish”, clausurando con elegancia esta obra maestra mientras sus pasajes musicales iluminan nuestra casa con el reflejo que proyectan las rojizas nubes teñidas por los rayos del Sol en su ocaso. “It´ll End In Tears”, como analista cultural non-mainstream, sin duda alguna valoro a esta joya discográfica como uno de los diez álbumes más excelsos que se hayan publicado en la década de los ochenta. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

 

Félix V. Díaz

Reseña Cultural nº: 19 // Reseña Musical nº: 8

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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