“LA IRA ES ENERGÍA. MEMORIAS DE JOHNNY ROTTEN, LA VOZ DE LOS SEX PISTOLS”, JOHN LYDON. (Reseña / Review #23)

Reseña actualizada. Publicada el 22 de noviembre del año 2015 en Lux Atenea.

BIBLIOTECA LUX ATENEA – PASIÓN CULTURAL POR LOS LIBROS PUBLICADOS EN PAPEL

Desde el año 1999 difundiendo la cultura literaria más selecta (Clásica, Medieval, Romanticismo, Decadentismo, Simbolismo, Surrealismo, Ciencia-Ficción, Misterio y Terror, Filosofía, Poesía, Historia, Ciencia, Arte, Tecnología, Empresa…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 – 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA (desde 2006 hasta la actualidad).

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Quiero dar las gracias a MALPASO EDICIONES por su cortesía con LUX ATENEA al enviarme este promocional.

Publicado por: MALPASO EDICIONES, S.L.
ISBN: 978-84-15996-88-0
Edición: Abril 2015 (primera edición)
Páginas: 622

 

Un título tan contundente y agresivo como “La Ira Es Energía” puede llevar a los cultos lectores de Lux Atenea a la confusión si no conocen el verdadero trasfondo de esta frase: nada que ver con la violencia, sino con la fuerza vital interior que sigue moviendo a este artista siempre transgresor, y siempre tan directo en los razonamientos en su etapa de madurez personal. Y es que, en John Lydon, las apariencias engañan, sobre todo cuando hablamos de un artista que no pasa desapercibido y que no te deja indiferente, incluso con la contundente expresividad mostrada en esta biografía haciendo uso de la jerga más coloquial, o a través de palabras inexistentes en el diccionario pero de uso común para él y su entorno, dando esas pinceladas gramaticales directas y cercanas. La deprimida y decadente ciudad de Londres de la década de los cincuenta le vio nacer en el año 1956, y esa atmósfera social gris y desencantada condicionó completamente su vida, sobre todo con la “sensibilidad cristiana” mostrada por una monja hacia su joven persona después de haber padecido una meningitis. No es la primera biografía que leo donde su protagonista reniega de la religión en su etapa adolescente y adulta debido, precisamente, por haber padecido en su persona el despotismo y el desprecio de personas muy religiosas, ya haya sido en el entorno familiar o social.

 

Después de su lectura y análisis, la magnífica biografía “La Ira Es Energía” se presenta urbana al cien por cien, mientras la grandeza de la modernidad no deja de obscurecerse ante el trasfondo del mensaje transmitido por John Lydon en su visión de las personas, de las cosas, de los acontecimientos, o de la sociedad, dándoles un valor más allá de las apariencias y de los efectos que hayan tenido en su propia vida. Y es que, lo que para muchos son signos de grandeza del mundo moderno, para John Lydon no son más que máscaras de una sociedad desorientada y de una ciudadanía inexorablemente perdida que ha desatendido el timón que gobernaba su destino. Una jungla urbana donde el débil siempre sale perdiendo ante el poder de los fuertes, comprendiendo perfectamente cómo el nihilismo, el pragmatismo, y el realismo pesimista respecto a la auténtica realidad humana han echado raíces en este artista, reluciendo con intensidad en estas páginas gracias al valor existencial de sus experiencias aquí inmortalizadas. Intrépido en sus planteamientos, en su modo de actuar en distintos escenarios y en diversas vicisitudes, John Lydon se presenta siempre inquieto e inconformista. Dueño de su destino a pesar de las barreras y dificultades que ha tenido que sufrir y superar hasta con viento en contra, o con los hados confabulados para tratar de hundirlo irremediablemente. Pero su voluntad, propia del espíritu de un luchador fajador con el rostro convertido en irrompible cuero ante cualquier golpe brutal que pueda ya traerte la vida cuando menos lo esperas, John Lydon no hace más que incentivar la intensa lectura de esta detallada y honesta biografía.

 

El libro “La Ira Es Energía” presenta una lujosa edición publicada por la prestigiosa editorial MALPASO y con más de seiscientas páginas que apasionarán a los melómanos lectores de Lux Atenea, ya se sientan identificados o no con el movimiento punk. En esta biografía, incluso John Lydon va mucho más allá de las estrecheces conceptuales que lo limiten, repudiando incluso de esa misma corriente punk. Pragmatismo vital y transgresión artística que, unido a la amarga experiencia del mundo que se mueve dentro del mercado discográfico, convierte a nuestro protagonista en un privilegiado testigo de una parte de los grandes cambios sociales y culturales que ha experimentado Occidente desde la década de los setenta hasta nuestros días. El londinense John Lydon, alias Johnny Rotten, saltó a la fama mundial cuando se convirtió en el inconfundible e irreverente vocalista del grupo punk de mayor éxito internacional, los Sex Pistols, referencia musical indiscutible de la década de los setenta. Pero cerrada esa etapa artística, como rebelde inconformista, como verso suelto dentro de la escena musical, John Lydon no dudó en iniciar su propio proyecto musical convirtiéndose en el alma máter de PiL, mucho más experimental y rupturista en su concepto sonoro de composición.

 

Un outsider que sabe jugar con la ironía artística proyectando musicalmente ese espíritu alejado completamente del conformismo ante las incongruencias sociales, éticas, y morales que han definido a la modernidad en Occidente. Su cara artística refleja su rechazo más visceral al mainstream pero sin renunciar a sus emolumentos, transformándose con el tiempo en la cara artística del nihilismo más incrédulo y pragmático. Un carpe diem como constancia vital dentro de la lucha diaria, y como reivindicación salvaje e irreductible de la propia existencia. De lo que no cabe la menor duda es que John Lydon es una persona hecha a sí misma. Un artista que aprendió del éxito y del fracaso al ver su lado obscuro y siniestro, y que ha labrado y pulido su propia vida con la obstinada fuerza del superviviente. Vivir, disfrutar, observar y aprender forman parte de su personalidad rebelde, agarrando el toro por los cuernos tanto en lo bueno como en lo malo, y sobre todo en esto último que es lo que marca la diferencia en las personas con carácter. Cinismo nihilista que marca su territorio, que sabe crear paciente y constantemente su espacio como si fuera un señor feudal erigiendo su fortaleza al margen de la sociedad moderna, a la cual solamente acude para obtener aquello que más ha valorado el ser humano desde el principio de los tiempos: el dinero. Y para llegar al presente después de tantos incidentes y desenlaces a lo largo de su vida, hay que ser inteligente o inexorablemente serás arrastrado por la corriente humana que desemboca en el mar de la insignificancia. Increíblemente, ese espíritu incansable sigue moviendo a John Lydon, mientras observa sus sesenta años en el horizonte más cercano (les recuerdo que este artista inglés nació en el año 1956).

 

Respecto a la etiqueta de “sin censuras” lacrada en esta biografía, creo que la censura se encuentra en el polo opuesto en relación a la tinta ácida, sarcástica e inmisericorde con la cual ha escrito esta biografía. En cuanto empiecen a leer sus primeras páginas, ya intuirán su intencionalidad. John Lydon es así, con sus defectos y con sus virtudes, con sus enemigos y con sus amigos, pero de lo que no se le puede acusar es de no haber sido honesto en estas frases escritas sin tapujos donde no hay excusas, sino experiencias. Arrojo y valentía ante la vida, y una seguridad en sí mismo que habrá a quien le pueda parecer que es un poco arrogante, sobre todo a la hora de definir sus propias virtudes. Pero, cuando en la vida parece que el mundo conspira contra ti y uno sigue adelante pese a todo, sacudiendo el polvo de la chaqueta para continuar luchando, ¿es el superviviente creado a sí mismo, un arrogante? En referencia a sus enemigos, solamente los espíritus grandes y libres tienen enemigos, sobre todo si el éxito les sonríe porque ¿quién quiere hacerse enemigo de alguien insignificante? ¿Quién quiere hacerse enemigo de un perdedor? ¿Quién dedica su tiempo enemistándose con los fracasados, salvo otros fracasados? John Lydon es un ganador, un luchador, un superviviente, y mientras esto sea así, los falsos, los envidiosos, y los mediocres seguirán escribiendo sus nombres en la sucia y grasienta lista de sus enemigos porque, en el fondo, les encantaría ser él: el incorregible John Lydon. Una persona, un artista imposible de etiquetar como no sea orgullosamente con su propio nombre. “La Ira Es Energía”, una biografía imprescindible para nuestros melómanos y bibliófilos lectores. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

 

Félix V. Díaz
Reseña Cultural nº: 23 // Reseña Literaria nº: 9

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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