THIS MORTAL COIL “FILIGREE & SHADOW”. (Reseña / Review #25)

THIS MORTAL COIL, UNA OBSCURA ETERNIDAD (3ª parte).

Reseña actualizada. Publicada en Lux Atenea el 28 de octubre del año 2006.

Desde el año 1999 difundiendo la Cultura Musical Non-Mainstream más selecta (ethereal, experimental, ambient, neofolk, dark-ambient, noise, electroacústica, industrial, electro-dark…) a través de la REVISTA CULTURAL ATIS&NYD (1999 – 2002), SHADOW’s GARDEN WEBZINE, OUROBOROS WEBZINE y LUX ATENEA (desde 2006 hasta la actualidad).

this mortal coil - filigree & shadow

Publicado por : 4AD, (DAD 609), 1986
Edición comentada : CD (edición comprada)
Tracklist: 1- Velvet Belly // 2- The Jeweller // 3- Ivy and Neet // 4- Meniscus // 5- Tears // 6- Tarantula // 7- My Father // 8- Come Here My Love // 9- At First, and then // 10- Strength of Strings // 11- Morning Glory // 12- Inch Blue // 13- I Want to Live // 14- Mama KI // 15- Filigree & Shadow // 16- Firebrothers // 17- Thaïs I // 18- I Must Have Been Blind // 19- A Heart of Glass // 20- Alone // 21- Mama KII // 22- The Horizon Bleeds and Sucks Its Thumb // 23- Drugs // 24- Red Rain // 25- Thaïs II

 

“Filigree & Shadow” será el título del segundo álbum de This Mortal Coil que se publicará en 1986, dos años después del excelso “It´ll End In Tears”. No será un trabajo musical tan rotundamente depresivo, ni tendrá ese mensaje de ruptura y hundimiento interior, siendo “Filigree & Shadow” algo más luminoso y más esperanzador, pero sin abandonar su línea conceptual basada en la crudeza que toda persona ha de sufrir en la vida. “It´ll End In Tears” era completamente opaco, y “Filigree & Shadow” pasa a ser tan traslúcido como el pasado en la memoria. En este grandioso álbum, Ivo Watts-Russell continúa con su dinámica de cambios en los artistas implicados en This Mortal Coil, provocando que en los temas que vertebran “Filigree & Shadow” se dejen la piel artistas e intérpretes de prestigio como Dominic Appleton (vocalista) del grupo Breathless, Steve Young (bases programadas) del grupo Colour Box, Mark Cox (teclados) y Andrew Gray (guitarra) del grupo The Wolfgang Press, Simon Raymonde (piano, teclados, guitarra y bajo) del grupo Cocteau Twins, Peter Ulrich (percusión) del grupo Dead Can Dance, David Curtis (guitarra), Alan Curtis (guitarra) y Richard Thomas (saxofón) del grupo Dif Juz, y Martin McGarrick (coros). Otros músicos implicados en esta magia musical serán Deirdre y Louise Rutkowski (voz y coros), John Turner (órgano y teclados), Anne Turner (coros), Alison Limerick (vocalista), Jean (vocalista), Keith Mitchell (guitarra), Nigel K. Hine (guitarra), Les McKuen (coros), Richenel (vocalista), Chris Pye (guitarra), Caroline Seaman (vocalista) y Tony Waera (Didgeridoo). Un abanico artístico de auténtico lujo.

 

Simon Raymonde seguirá siendo uno de los artistas más comprometidos en el trabajo de composición de nuevas creaciones musicales. Peter Ullrich colaborará con su obra “At first, and then” y otros artistas como Van Morrison o David Byrne también verán incluidos sus temas “Come here my love” y “Drugs”, respectivamente. Dentro del plano estético, el diseño seleccionado para dar imagen y cuerpo visual a “Filigree & Shadow” consolidará la imagen gótica de This Mortal Coil. La portada del álbum “It´ll End In Tears” evocaba a la presencia del espíritu hierático en constante desvanecimiento, utilizando una imagen poco definida como por un efecto agua donde se apreciaban muy poco los detalles, siendo casi una sombra de luz superpuesta con otra luz de distinta intensidad. Casi un negativo fotográfico. Por el contrario, en el álbum “Filigree & Shadow” se muestran rostros femeninos con más detalle pero, en cambio, el color que predomina en la imagen es el negro, con sombras mucho más marcadas sobre los rostros como si quisieran proteger al ser, como si quisieran ocultarlo parcialmente tras un velo que tapara su debilidad, su lamento, su pesar. Son rostros tristes que piden consuelo, son imágenes de vidas cuya existencia se ha convertido en un calvario interior sin salida. La aflicción reina en esta serie de fotografías, pero mostrando ese lado humano que provoca la carga mental y física del autocastigo como si ese padecer en solitario, escondido del mundo, pudiera convertirse en su futura salvación. Como podrán comprobar los melómanos lectores de Lux Atenea, este álbum es más luminoso y hay una esperanza latente en todo el disco pero sin llegar nunca a materializarse. “Filigree & Shadow” es un sueño paranoico que sí se ha hecho realidad en la vida de una persona, pero sin que sepa por qué le ha tocado a él, y sin que tampoco pueda reconocer las causas que motivan tal ensañamiento psicológico en su persona. Adentrémonos en esta pesadilla musical multicolor.

 

Empieza a sonar el tema “Velvet Belly” y su neoclasicismo nos inspirará alegría con unos vaivenes coloristas que ensanchan nuestros pulmones, hasta que, desde la lejanía, el cántico de un religioso entre piares de pájaros nos lleve a “The Jeweller”, ese rincón escondido donde una persona paciente trata de recuperar monedas antiguas usando cenizas, unas cenizas que, en sus manos, consiguen sacar ese brillo perdido a lo largo de los años. En cambio, sus marcas, ni él ni nadie lograrán nunca repararlas. ¿Una metáfora de la vida? Tal vez. “The Jeweller” es otra de mis canciones favoritas de This Mortal Coil, con Dominic Appleton haciendo una interpretación magistral y extraordinaria apoyándose en los etéreos coros de Deirdre y Louise Rutkowski. ¡¡¡“The Jeweller”, una canción para ser siempre disfrutada!!! A continuación, un solemne piano nos abrirá la puerta de “Ivy and Neet”, con unos pasajes fantasmagóricos teñidos de decadencia en boca de un saxofón perdido. En el siguiente tema “Meniscus”, seguiremos dentro del plano musical instrumental pero, en su interior, la luz se expandirá iluminándolo todo con reflejos y brillos hasta que la fugaz “Tears”, nos dé ese toque neoclásico de tan solo veintiún segundos. Una composición breve pero fundamental para entrar en la cruda realidad humana llamada “Tarantula”. Aquí, Dominic Appleton nos hablará sobre esas personas cuyas mentiras acaban convirtiendo sus vidas en una sentencia de muerte irrevocable, proyectándose los coros de Deirdre y Louise Rutkowski como los cantos de unas santificadas erinias. Posteriormente, Alison Limerick será la encargada de interpretar una canción tan sentimental como “My Father”, sueño y realidad enfrentados en una fría soledad. En el siguiente tema “Come here my love”, será la sufrida voz de Jean quien nos hable sobre ese esperado amor que está enfermando de melancolía a una persona, hasta que la magia de la percusión con aires orientales aparezcan en la obra de Peter Ulrich titulada “At First, and then” como antesala del impresionante tema “Strength of Strings”. Personalmente, junto con el tema “Song to the Siren”, “Strength of Strings” es una de las excelsas canciones de This Mortal Coil que no dejaré de escuchar y de disfrutar una y otra vez. En “Strength of Strings”, Dominic Appleton no solamente nos deja fascinados escuchando su voz, sino que, en su interpretación, al hacer uso de esta cadencia tan elástica y seductora a la hora de interpretarla líricamente, da a la letra una fuerza y una intensidad que permite que entre hasta el más recóndito rincón del alma.

 

De la fuerza de “Strength of Strings” pasaremos a la delicadeza musical de “Morning Glory”, canción interpretada por Deirdre y Louise Rutkowski. Basada en la historia de una persona solitaria encerrada en su casa, ésta se dedica a encender velas en una ventana con la esperanza de atraer a los vagabundos que por allí pasen, configurando una etérea canción mitad tristeza, mitad ilusión, con esta vela musical de negrísima sombra. A continuación, la composición instrumental “Inch Blue” nos mecerá con sus vaivenes orientales hasta que el tema “I Want to Live” nos arroje a la cuerda floja situada encima de la muerte, abandonándonos allí. “I Want to Live” es otra excelente canción de This Mortal Coil donde, de nuevo, Deirdre y Louise Rutkowski vuelven a poseer nuestra alma con sus bellas voces en unas melodías neoclásicas que te conmueven e impresionan, destacando especialmente la pieza comprendida en el segundo minuto de canción (del 2:13 al 2:43). Treinta segundos que son todo un universo musical de sensaciones en cuyo interior uno desearía poder volar, evaporarse, y trascender hasta el origen de la propia vida. Pero los buenos momentos son cortos y, bruscamente, la composición instrumental “Mama KI” entrará en acción con sus afiladas notas. Rápidamente, el tema “Filigree & Shadow” será el que coja el relevo pero relajando mucho más la tensión anteriormente creada, regresando la fantasmagoría en “Firebrothers” interpretada por Richenel, y con la voz distorsionada para dar un mayor efecto de ultratumba a una letra con constantes metáforas místicas, desatándose el poder más allá de nuestra Razón entre sonidos apocalípticos al final de esta canción. Un helicóptero volando encima de nosotros se presentará en el tema “Thaïs I”, hasta que su paso nos deje en “I Must Have Been Blind” con el eco de la voz de Richenel cantando esta seductora canción prácticamente a capela. A continuación, la apoteósica “A Heart of Glass” quebrará con sus bramidos celestiales esa armonía anteriormente creada y que remarcan la extrema debilidad del ser humano. Y llegamos a la canción “Alone”, otra de las canciones más excelsas de This Mortal Coil. Ese decálogo del ermitaño forzado a serlo por la propia dinámica de la vida. En “Alone”, Caroline Seaman y Alison Limerick han sabido como mostrar esa piel tan destrozada como un traje hecho jirones, y con un pasaje final para guitarra tan afilado como una peligrosa navaja. Sin tiempo para recuperarnos emocionalmente, entraremos en la espiral de “Mama KII”, apareciendo posteriormente el tema “The Horizon Bleeds and Sucks Its Thumb” para clavar una lanza en el corazón del alma cuya muerte acelerará. El minotauro mitológico malherido se irá desangrando en una esquina de su laberinto, mientras sus ojos miran al cielo pidiendo una respuesta que nunca tendrá. Posteriormente, los falsos paraísos mentales aparecerán en “Drugs”, ofreciendo una visión distorsionada que el ego trata de hacer presente en su mundo de forma artificial. Tras el engaño, el llanto de “Red Rain” rozarán la fantasía más optimista en estos pasajes plásticos e idílicos hasta que, finalmente, el tema “Thaïs II” clausure este revolucionario álbum musical dejándolo todo cubierto con esa bruma que oculta el peligro a nuestros ojos, como casi siempre en la vida. “Filigree & Shadow”, joya discográfica de imprescindible audición. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

 

Félix V. Díaz

Reseña Cultural nº: 25 // Reseña Musical nº: 9

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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