JAGATH “DEVALAYA” (COLD SPRING RECORDS, diciembre 2020) (Reseña / Review #1027).

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65ª Semana Musical Non-Mainstream / 65th Non-Mainstream Music Week

Desde el año 1999 difundiendo la Cultura Musical Non-Mainstream más selecta (ethereal, experimental, ambient, neofolk, dark-ambient, noise, electroacústica, industrial, electro-dark…) a través de la Revista Cultural ATIS&NYD (1999 – 2002), Shadow’s Garden Webzine, Ouroboros Webzine, y LUX ATENEA (desde 2006 hasta la actualidad).

Quiero dar las gracias al mítico sello discográfico británico COLD SPRING RECORDS por su cortesía al enviarme este promocional físico.

Edición reseñada: Digipak CD de seis paneles (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Tracklist: 1- Agadha (Abyss) // 2- Utthana (Rise) // 3- Catu (Conversation) // 4- Devalaya (Temple) // 5- Nila (Darkness)
Datos técnicos: Temas musicales grabados por Gregory Skvortsov entre los años 2015 y 2018; álbum masterizado por el maestro Martin Bowes en el mítico The Cage Studios (Coventry, Reino Unido)
Composiciones musicales que escucharás mil veces: Cada uno de estos temas. Obra Maestra Musical para melómanos afines a la escena ritual e industrial con trasfondo místico

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Performance como laboratorio sonoro y visual de gran complejidad simbólica. La experimentación musical que desarrolla el grupo ruso Jagath como fundamento de su álbum “Devalaya” es una de las muestras artísticas más impactantes y multidisciplinarias que haya disfrutado en los últimos años. La luz en movimiento, los sonidos metálicos propios del estilo industrial, la tenebrosa esencia musical del dark-ambient, el ocultismo sagrado velado por lo ritual, todo se entrecruza artísticamente en los cinco temas que vertebran el álbum “Devalaya”, y que estoy seguro que no dejará indiferentes a los melómanos lectores de Lux Atenea afines a la escena musical más siniestramente bella. Como suele suceder con los grupos musicales más innovadores dentro de la vanguardia, la agrupación artística tiene variaciones a lo largo del tiempo, siendo ésta formada por Gregory Skvortsov, Nils, Chaospasm, Vasily Egorov, Elena Gadeeva, Max Kindred Wolf, Ivan Kozlov, Nikt, Goro, Reverbov, y Artem Moskalets para la definición e interpretación de estos temas. Presentado oficialmente a principios del mes de diciembre del año 2020 a través del prestigioso sello discográfico británico COLD SPRING RECORDS, este colosal álbum ha sido publicado en formato digital y en esta preciosa edición en digipak CD de seis paneles, engalanada con impactantes fotografías realizadas por Gregory Skvortsov y Dmitriy Frolov. Destaca especialmente su imagen de portada por esta fusión del brutalismo arquitectónico con lo místico, de la presencia del fuego con sus espectaculares trayectorias elípticas integradas con el anochecer y la Luna como elementos ambientales ceremoniales, y de la tríada definiendo el triángulo esotérico cuyo centro es el círculo energético, quedando todo reflejado en la parte inferior de la imagen como visión absoluta de esos dos mundos opuestos en su esencia cuya suma es la Nada. A nivel musical, como grupo musical de vanguardia, Jagath ha necesitado cuatro años para poder grabar estos cinco espectaculares temas que han tenido a grandes tanques de combustible como escenario, de ahí los ecos y la sensación opresiva y sofocante que presentan estas grabaciones realizadas por Gregory Skvortsov. Una complejidad sonora perfectamente entendible por los melómanos afines a la escena industrial principalmente, y que gracias al admirable trabajo de masterización realizado en el mes de julio del año 2020 por el maestro Martin Bowes en su alquímico laboratorio sonoro llamado The Cage Studios (Coventry, Reino Unido), podemos disfrutar este álbum con una nitidez y una precisión sonora que te conmueve. De nuevo, otra excelsa masterización en el impecable haber de Martin Bowes. Con diferencia, el mejor técnico de sonido con el que puede contar un artista, un grupo musical, o un sello discográfico en la actualidad porque, como analista cultural non-mainstream con más de mil reseñas musicales escritas y publicadas hasta el momento, en esta valoración técnica sé muy bien de lo que hablo en cuanto al análisis de la calidad sonora que presenta un álbum tras su proceso de masterización.

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Iniciamos la audición de este grandioso álbum adentrándonos en la atmósfera sepulcral del primer tema “Agadha”, y esta siniestra atracción mental hacia el vacío, hacia lo insondable, hacia este estado existencial cercano a la Nada. Aquí, el dark-ambient y lo ritual se vuelven minimalistas en su dimensión sonora, abriéndose considerablemente estos espacios únicamente ocupados por el viento y los ecos. Pasajes musicales industriales de esencia metálica transforman al tema “Agadha” en algo desolador que conmoverá profundamente a los melómanos lectores de Lux Atenea por su trasfondo inhóspito completamente alejado de lo humano, y que irradia a su vez la raíz de ese lado supraterrenal que los humanos relacionan con lo fantasmagórico o, incluso, con ese Hades, ese Purgatorio, ese lugar donde las almas permanecen en estado de espera mientras el tiempo quedó atrás. ¡¡¡“Agadha”, impresionante!!! Posteriormente, el tema “Utthana” nos revelará ese lado expansivo y radiante que oscila entre lo inteligente y lo vital, evolucionando desde una configuración musical dark-ambient pura hacia una amalgama sonora de lo ritual chamánico envuelto en este potente impacto industrial. De atmósfera tensa y sorpresiva, llegando incluso al sobresalto durante su audición, el tema “Utthana” es tan rupturista como el paso de un estado de consciencia a otro más elevado, llevándote a ese impasse místico donde la pérdida del interesado sentido material visto por los ojos humanos es absoluta. Una deriva musical que irá volviéndose más abrupta en su definición sonora. Con nuestra entrada en el tema “Catu (Conversation)”, esta estructura musical ritual irá proyectándose con la misma fuerza mental del mantra mientras los sonidos de los metales entrechocándose van creando un entorno marcado por la elevación espiritual. Siendo el Verbo el vehículo de trascendencia, sus efectos irán transformando esta estructura musical en una ciclópea manifestación de esos poderes suprahumanos, abriendo su mundo a unos ojos absolutamente paralizados ante esta demostración de poder casi divino. Todo está estratificado, dividido, separado en capas, y por este motivo esta estructura musical presenta esta superestructura definida por arrolladores cromatismos sonoros. “Catu” es terriblemente siniestro como tema musical, descargando sin límite alguno sus llamas para consumir cualquier presencia de lo racional.

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A continuación, el tema homónimo del álbum va a adquirir una personalidad sonora sobresaliente al situar planos musicales ambient como lejano trasfondo, pasajes dark-ambient como zona intermedia, y este espectáculo ceremonial y ritual en primera línea. La zona intermedia irá luego integrándose con planos sonoros industriales cuyos ecos irán dando cuerpo a este entorno cerrado, revelándose como concentrador energético, de ahí la saturación sonora que va adquiriendo en su centro. Cuando lo ritual vaya situándose en planos más alejados, será lo post-industrial lo que adquiera una preponderancia artística mayor, quedando los cromatismos sonoros dark-ambient situados por encima. A partir de aquí, “Devalaya” invita la inmersión en lo sublime y con la obscuridad siempre rodeándonos, haciendo que nuestro foco de concentración mental se fije en esta danza ceremonial iluminada débilmente por destellos musicales mientras las tensiones externas no dejan de aumentar. Desembocando en el tema “Nila”, la clausura de este álbum aparecerá con esta potente demostración de virtuosismo en la interpretación musical, desplegando un escenario sonoro lúgubre y espectral de dimensiones minimalistas en su inicio. Con espacios infinitamente más abiertos que en el tema anterior, en “Nila”, la contemplación desde una distancia de seguridad se mantendrá prácticamente a lo largo de toda la audición. Con la demoledora llegada de este torrente sonoro dark-ambient e industrial, la atmósfera se volverá más amenazante y arriesgada para luego evolucionar hacia un entorno definido por la entrada de instrumentos nada convencionales que caracterizan a la creatividad artística industrial y post-industrial, quedando fascinados con esta apertura sonora en frecuencias agudas y graves de psicológico magnetismo en la mente del melómano. No puedes dejar de escucharlo, no puedes dejar de disfrutarlo, y aunque es terroríficamente siniestro, ni te planteas dejarlo. “Devalaya”, desde la ciudad rusa de Perm, Jagath ha llegado a la escena musical non-mainstream más vanguardista con esta tenebrosa amalgama sonora de ritual, dark-ambient e industrial. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz
Reseña Cultural nº: 1027 // Reseña Musical nº: 879
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

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