“JACQUES-LOUIS DAVID”, EUGENIO CARMONA (Reseña #1780).

Reseña Cultural: 1780 // Reseña Literaria: 304
Reseña actualizada. Publicada el 13 de febrero del año 2011 en Lux Atenea.

Publicado por: HISTORIA 16. HISTORIA VIVA, S.L.
Edición: 1993 (EDICIÓN COMPRADA)
Páginas: 145

JACQUES-LOUIS DAVID EUGENIO CARMONA HISTORIA 16

“Jamás he buscado otra cosa en mi obra que inspirar el amor a las virtudes… Sólo las pasiones del alma han tenido atractivo para mí.”

Jacques-Louis David (1748-1825) fue el virtuoso genio de la Pintura que más influyó en la esencia del arte pictórico francés del siglo XIX, y esta obra escrita por Eugenio Carmona, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Málaga, es una de las mejores vías informativas para poder adentrarse en el universo mental y emocional de este admirado pintor a través de la descripción más exquisita de la época que le vio nacer, y del espíritu artístico que dio sentido a toda su obra. Desde entonces, el ilustre nombre de Jacques-Louis David ha quedado grabado con letras de oro en la Historia de la Pintura Europea, sirviendo de fuente de inspiración a futuros creadores en cuyas obras de Arte tratan de reflejar y de transmitir al público esa misma atmósfera cargada de Pasión, Mitología, y Cultura con raíces que se extienden con fuerza en el inconsciente colectivo europeo. Teniendo a la Antigua Grecia y a Roma como esencia fundamental de sus inspiraciones creativas, el pintor Jacques-Louis David terminaría por convertirse en una de las principales referencias artísticas dentro del estilo Neoclásico por su maestría y por su excelso estilo. Los cultos lectores de Lux Atenea quedarán deslumbrados con estos cuadros espartanamente sobrios donde la fuerza y la tensión del momento inmortalizado quedan fielmente reflejadas por este gran maestro en sus lienzos. Con el paso del tiempo, estas magnas obras han terminado por convertirse en cuadros inolvidables capaces de seguir despertando admiración, asombro, y pasión incluso en el público del siglo XXI mucho más identificado con la tecnología y la ciencia. Seguro que algunos bibliófilos lectores ya conocen cuadros de Jacques-Louis David tan bellos y sublimes como “Las Sabinas (1799)”, “La Muerte de Marat (1793)”, “La Muerte de Sócrates (1787)”, “El Juramento de los Horacios (1784)”, “La Muerte de Bara (1794)”, “Los Amores de Paris y Helena (1787)”, “El Dolor de Andrómaca (1783)”, “Héctor (1778)”, “La Muerte de Séneca (1773)”… y que engrandecen el arte pictórico francés para el disfrute contemplativo y la perspectiva existencial de todos los que amamos la cultura europea.

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Pero la política cobrará importancia en su vida y, tras participar en la caída de la monarquía en la Revolución Francesa junto a Maximilien Robespierre (1758-1794), del cual era amigo, finalmente acabaría ingresando en prisión en cuanto cae el gobierno. Allí pintaría su famoso “Autorretrato”. Las posteriores simpatías de Jacques-Louis David con Napoleón Bonaparte lo liberarían, y acabarían influyendo en su inspiración creativa con magníficos cuadros donde exaltará la figura de Napoleón, no solamente como nuevo abanderado de la libertad en Francia, sino también de toda Europa. Todas estas obras acabarían siendo agrupadas dentro de un nuevo estilo llamado Imperio e, inmerso en ello, las dramáticas y oscuras escenas clásicas reflejadas por Jacques-Louis David en la mayor parte de sus anteriores obras serían sustituidas por escenas solemnes y majestuosas donde el despliegue de luminosidad, esplendor, y lujo perfilan idílicos ambientes donde se resalta el protagonismo de Napoleón. Espectaculares cuadros como “La Coronación de Napoleón (1805-1807)”, “Napoleón cruzando los Alpes (1799)”, “El Juramento de la Armada a Napoleón (1810)”, “Napoleón en su Gabinete de Trabajo (1812)”… se han convertido en obras de obligada referencia artística sobre aquella época crucial en la Historia de Europa. Pero Jacques-Louis David retornaría con un gran ímpetu pasional a sus raíces conceptuales ancladas en la cultura de la Antigua Grecia con obras como “Leónidas en las Termópilas (1814)”, “Amor y Psique (1817), “Telémaco y Eucaris (1818)”, “La Cólera de Aquiles (1819)”… hasta que su cuadro “Marte Desarmado por Venus y las Gracias (1822-1824)” ponga un emotivo punto y final a su colosal carrera artística que marcaría a las siguientes generaciones de pintores en Francia (Girodet, Gros, Ingres…). Su cuerpo es enterrado en la ciudad belga de Bruselas cuando Jacques-Louis David fallece en el año 1825, pero su corazón reposa en el mítico cementerio parisino de Père Lachaise desde entonces. “Jacques-Louis David”, magnífica edición temática dedicada a este inigualable genio de la Pintura que vivió en persona la etapa más convulsa y crítica en la Historia Moderna de Francia. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

JACQUES-LOUIS DAVID EUGENIO CARMONA

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.