“EL PODER DE LA PALABRA”, JAVIER NAVARRETE (Reseña #1603).

Reseña Cultural: 1603 // Reseña Literaria: 260
Reseña actualizada. Publicada el 29 de junio del año 2010 en Lux Atenea.

Publicado por: ESPACIO Y TIEMPO, S.A.
ISBN: 84-7998-017-6
Edición: 1991 (EDICIÓN COMPRADA)
Páginas: 127

EL PODER DE LA PALABRA JAVIER NAVARRETE

Sin la palabra, sin el lenguaje, el ser humano no habría experimentado la radical evolución intelectual en la cual se ha embarcado en los últimos milenios. Cultura y lenguaje se han convertido en un todo y en una eficaz herramienta de transformación mental para la especie humana y, pese a la inevitable capacidad de manipulación que el uso de la palabra lleva consigo, junto a su efectividad a la hora de segregar a unas culturas de otras cuando el idioma se transforma en un arma social para diferenciar a los que están dentro del sistema de los que están fuera, es indudable que el poder de la palabra es lo que ha elevado al ser humano por encima del resto de las especies que viven en este planeta. Con la palabra se establece la comunicación entre los seres humanos, intercambiando ideas y opiniones, uniendo mentes para resolver problemas de toda índole, mientras la mente encuentra en esta estructura de carácter racional, una vía de expansión donde poder establecer nexos de unión entre lo interior y lo exterior del propio ser. Y cuanto más términos y palabras usa la persona, mayor es su capacidad para concretar, para definir y perfilar cualquier tema abordado, ya sea un objeto, un ser, o una idea, o un proyecto. Por ese motivo, el uso habitual de un lenguaje hablado rico en palabras es sinónimo de una mayor inteligencia y de una mayor apertura mental hacia el mundo, y hacia el interior de uno mismo.

Lux Atenea 4 - 5

En el libro “El Poder de la Palabra”, los bibliófilos lectores de Lux Atenea podrán comprobar que en estas páginas no solamente se habla del lenguaje humano, sino del uso metafísico y espiritual de la palabra, convirtiéndola en mensaje transcendental de incomparable poder de sugestión en muchos de los casos, pudiendo incluso hacer sentir a las personas una perspectiva de la propia existencia y del mundo completamente distinta a lo verdaderamente real. Este poder de la palabra de corte espiritual y religioso como arma capaz de anular la lógica y el raciocinio en quienes lo escuchan, no debería nunca menospreciarse en vista a su efectividad psicológica para fanatizar a un gran número de personas. Desde hace siglos, todo lo relacionado con lo mitológico, con lo religioso, con lo trascendental, con lo mágico, con lo ceremonial… ha utilizado el poder de la palabra como fuente principal desde donde irradiar a las mentes humanas para que se concentren y se caminen en la dirección marcada por los líderes de estas creencias. Pero tampoco podemos decir que todos los usos de la palabra en esos ámbitos siempre estén destinados a la manipulación de las personas. En absoluto es así. Lo racional siempre ha de tener un espacio inviolable en la mente de cada individuo para que la chispa de la Razón pueda alertarle del peligro del fanatismo, poniendo sus pies en el suelo en cuanto algo se salga de su esencia como ser. Pero también hay que tener consciencia que, desde que nacemos y aprendemos una lengua, estamos sometidos a un constante bombardeo de mensajes manipuladores provenientes de la familia, los amigos, los conocidos, la sociedad, las empresas, las instituciones religiosas, los organismos estatales, los intelectuales, los visionarios… que hacen del día a día, una constante batalla entre lo que somos y lo que esperan que seamos y que pensemos, y la fuente principal de manipulación siempre tiene un mismo origen: la palabra. “El Poder de la Palabra”, si cualquier avance en la Humanidad siempre ha tenido un doble uso, el poder de la palabra tampoco se ha escapado de esa doble cara. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

EL PODER DE LA PALABRA

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

FERNANDO JIMÉNEZ DEL OSO “EL DIOS JAGUAR” (Reseña #1558).

Reseña Cultural: 1558 // Reseña Literaria: 233
Reseña actualizada. Publicada el 6 de abril del año 2009 en Lux Atenea.

Publicado por: ESPACIO Y TIEMPO, S.A.
ISBN: 84-7998-008-7
Edición: 1991 (EDICIÓN COMPRADA)

el dios jaguar fernando jimenez del oso

Hace tres mil años se desarrolló en tierras mexicanas una de las culturas precolombinas más enigmáticas y sorprendentes: los Olmecas. Como colosal testigo de su presencia en esas tierras americanas quedaron enormes cabezas de piedra cuyo peso y tamaño provocan en quienes las observan, sentimientos de asombro y de fascinación a la vez. Es increíble cómo pudieron transportar semejantes moles de piedra de más de sesenta toneladas a través de la selva, y cómo pudieron cincelar esos rostros de forma tan magistral hasta rayar la perfección y sin utilizar herramienta de metal alguna. Bloques de piedra de decenas de toneladas movidas como si nada, esculturas de piedra realizadas sin usar herramientas de metal, figuras humanas con unos rasgos físicos sin paralelismo alguno con cualquier otra etnia en la zona, un culto solar misterioso que se convirtió en la principal base religiosa de posteriores culturas como la maya, la azteca… Misterios y más misterios que provocarán un interés creciente en los bibliófilos lectores de Lux Atenea interesados en conocer quiénes fueron los olmecas a través de uno de los investigadores más serios y rigurosos nacidos en España: el doctor Fernando Jiménez del Oso (1941-2005).

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Se cree que fueron los olmecas quienes construyeron la gigantesca ciudad de Teotihuacán, una urbe que, en su periodo de máximo esplendor, llegó a tener más de doscientos mil habitantes. Consagrada a un culto solar marcado por la presencia simbólica del jaguar y de la serpiente, la supuesta construcción de enormes pirámides dedicadas a esta visión cósmica del ser humano se convertiría finalmente en el legado arquitectónico que heredarían otras culturas, incluyendo la nuestra actual. Pero, sin explicación alguna, Teotihuacán, “la ciudad de los Dioses”, fue abandonada hace 1.200 años aproximadamente. Años más tarde, los aztecas la descubrirían, quedando profundamente impactados ante la visión de sus colosales dimensiones tanto en edificios como en avenidas. Cabezas colosales, pirámides colosales, ciudades colosales… parece como si el manejo de volúmenes gigantescos fuera algo sencillo y normal en la Antigüedad en esta área de Norteamérica. Además, sus conocimientos matemáticos, astronómicos, geométricos… nos siguen asombrando, abriendo más preguntas que respuestas sobre cómo pudieron llegar a un nivel científico tan avanzado.

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En este libro, los cultos lectores de Lux Atenea también encontrarán importante información sobre cómo influyó la religión olmeca en la avanzada cultura maya. Una cultura que nos ha dejado perplejos por su contundente despliegue de conocimientos astronómicos, matemáticos (por ejemplo, fueron los primeros en usar el cero), y, sobre todo, por la exactitud con la cual manejaron la medición del tiempo hasta permitirles utilizar el calendario más perfecto jamás calculado hasta entonces por el ser humano, y solamente superado hace tan solo unas décadas por un anecdótico margen de tres diezmilésimas en su precisión gracias a la aplicación de nuestras más avanzadas tecnologías. Cuesta creer cómo pudieron llegar a tal grado de precisión con unos medios e instrumentos de medida tan rudimentarios, pero las pruebas demuestran con claridad que la exactitud de sus medidas prácticamente no tenía nada que envidiar a las actuales. También nos sorprende el poder comprobar cómo llegaron a establecer unidades de medida del tiempo tan enormes, algunas de las cuales llegan a abarcar periodos de 3.200.000 años, o incluso, de 64 millones de años. ¿Por qué era necesario dar nombre y hacer uso de esos periodos de tiempo tan grandes? Y sus asombrosas ciudades, convertidas muchas de ellas en observatorios del universo, siguen atrayendo al hombre moderno por su admirable belleza conservada durante siglos tras haber permanecido ocultos en el interior de la selva. Las culturas tolteca y azteca completan esta magnífica obra de investigación, este ensayo sobre las enigmáticas culturas precolombinas. Y las ciudades mencionadas, pertenecientes a diversas culturas, se convierten sin ningún género de duda en las protagonistas principales de este extraordinario libro. Sólo con escuchar sus nombres quedamos irremediablemente atrapados por su magia ancestral jamás perdida: Teotihuacán, Palenque, Tikal, Chichén-Itzá, Tenochtitlan…

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El autor de la presente obra, el admirado doctor Jiménez del Oso, supo cómo informarnos sobre lo oculto, sobre lo misterioso, sin llegar nunca a unas conclusiones rotundas que no estuvieran convenientemente sustentadas en bases de carácter científico y racional. Cuando un suceso misterioso no se podía resolver sin hacer uso de esas pruebas científicas, el doctor Jiménez del Oso sencillamente nos informaba sobre los hechos con todo lujo de detalles, exponiendo las pruebas que mostraban lo que allí había ocurrido y quedando muchas enigmáticas preguntas en el aire cuyas respuestas permanecían fuera del alcance de nuestra Razón. Así de sinceras fueron las investigaciones de este buscador del enigma de la vida humana, y este libro es una de sus obras más importantes escrita sobre unas culturas precolombinas cubiertas sobre todo por las preguntas sin respuesta. Tras su muerte, con profunda tristeza puedo afirmar que el vacío dejado en la investigación de los misterios que nos rodean no ha sido hasta ahora suficientemente cubierto por los nuevos investigadores, algunos de ellos más aferrados al sensacionalismo y a la especulación fantasiosa que al rigor científico pese a que estamos ya en el siglo XXI. “El Dios Jaguar”, cuando el desarrollo en Europa estaba en proceso de transformación, en el continente americano una cultura expandió los conocimientos humanos hasta límites ni siquiera soñados en el viejo continente. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

FERNANDO JIMENEZ DEL OSO EL DIOS JAGUAR

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.