“UN BANQUERO EN EL SIGLO DE ORO. OCTAVIO CENTURIÓN, EL FINANCIERO DE LOS AUSTRIAS”, CARMEN SANZ AYÁN (Reseña #1612).

Reseña Cultural: 1612 // Reseña Literaria: 263
Reseña actualizada. Publicada el 21 de noviembre del año 2015 en Lux Atenea.

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Esta reseña ha sido escrita por un ser humano, no por una Inteligencia Artificial / This review is a human writing, not an Artificial Intelligence writing

Quiero dar las gracias a la editorial LA ESFERA DE LOS LIBROS por su cortesía al enviarme este promocional físico.

Publicado por: LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.
ISBN: 978-84-9060-301-7
Edición: Marzo 2015 (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Páginas: 336

Octavio Centurion banquero siglo de oro

Normalmente, cuando en los ensayos académicos se abordan temáticas relacionadas con los grandes imperios de la Historia, suele primar el análisis militar o político por encima del plano económico a pesar de su importancia para dar solidez a la expansión o consolidación de estos imperios, sobre todo en la Edad Moderna. De ahí la relevancia informativa de este impresionante libro, “Un Banquero En El Siglo De Oro”, escrito por Carmen Sanz Ayán, catedrática de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid, y basado en la importante figura de Octavio Centurión desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII en el Imperio Español durante el reinado de los Austrias. Un ensayo muy serio y riguroso basado en estudios y análisis fundamentados en una base de documentación de primer nivel, y donde no se especula, sino que se promueve la inmersión del lector en el ambiente propio de la época donde se desarrollaron estos hechos a través de personajes históricos perfectamente perfilados tanto en sus cualidades y defectos personales como por el protagonismo de sus actos. Su rigor, y la cualidad didáctica de Carmen Sanz a la hora de explicar de forma clara tanto el contexto histórico como el desarrollo de estos acontecimientos, haciendo acertados parones en esta evolución progresiva en el tiempo para exponer de forma sencilla y precisa cada uno de los temas abiertos que pudieran haber creado dudas o preguntas en el lector, finalmente consigue vertebrar con maestría este ensayo histórico de trasfondo económico hasta terminar convirtiéndose en la llave maestra con la cual los bibliófilos lectores de Lux Atenea podrán descubrir la auténtica realidad vivida en aquella época. Un desvelo de los verdaderos hilos económicos que se movieron dentro de las finanzas del Estado en el Imperio Español que, alejados completamente de prejuicios o de falsos conceptos aceptados por la ciudadanía como auténticos, la realidad nos lleva a descubrir estas vías de distribución del dinero expandidas no solamente por todo el imperio. Unas redes económicas muy ramificadas que también abarcaban los territorios europeos pertenecientes a otros Estados donde la banca hacía acto de presencia como base económica principal para los negocios. Pero, dada la importancia vital de los ejércitos para la supervivencia de los imperios durante ese periodo de tiempo, la banca acabó convirtiéndose en el elemento económico fundamental e insustituible para poder engrasar la maquinaria bélica de forma efectiva, y el conocimiento de este factor es el que nos ayudará a comprender cómo estos Estados y, sobre todo, el Imperio Español, estructuraron y definieron esta organización para su mejor funcionamiento.

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La atenta lectura y análisis del libro “Un Banquero En El Siglo De Oro” estoy seguro que cambiará la visión de los lectores sobre los retos económicos a los cuales se tuvo que enfrentar el Imperio Español, sobre todo en una época donde los periodos de paz fueron una rara avis en nuestra nación durante largo tiempo. El mantenimiento operativo de los ejércitos en guerras prácticamente constantes suponía el mayor desembolso económico al que se enfrentaba la Hacienda Pública, tanto a nivel de sueldos como en relación a gastos militares en equipamiento, construcción, modernización… ya que estos factores eran los que verdaderamente sustentaban el poder de los ejércitos movilizados. Unos ejércitos que eran profesionales, cuyos oficiales y soldados había que contratar, y cuya demora en el pago de los sueldos acordados llegaría a provocar más de una revuelta o, incluso, de un cambio de bando al mejor postor. De ahí la importancia del elemento económico a la hora de que estos poderosos ejércitos dieran el máximo posible en el fragor del campo de batalla, en la consolidación de los territorios conquistados, o en la defensa de las áreas estratégicas frente a los ataques enemigos. Situándonos económicamente a un nivel más preciso dentro del plano bancario, uno de los datos que más sorprenderá a los cultos lectores de Lux Atenea en las páginas de esta atrayente obra es el tipo de interés que los principales banqueros de la época cobraban a los Estados con cada acuerdo de financiación, o asiento, que es cómo se les denominaba oficialmente en aquella época. Un tipo de interés que nos puede parecer muy elevado actualmente pero, cuando el lector se pone en esa situación y comprende el coste económico real que hubiera supuesto el establecimiento y mantenimiento de una red financiera parecida a la que poseían estos banqueros, al final a estos Imperios o reinos les resultaba “más económico” pagar esos tipos de interés de dos dígitos, o combinar las condiciones de pago con ciertos privilegios especiales en sus territorios concedidos a estos banqueros. En el caso del Imperio Español, por ejemplo, el permiso para sacar lingotes de oro y plata fuera del reino, o el permiso para comerciar con productos que estaban prohibidos, terminaron convirtiéndose en monedas de cambio para el pago de estos acuerdos de financiación con la garantía dada por el propio rey. Gracias a que una parte de estos negocios quedó bien documentado en su época, es su conservación hasta nuestros días lo que ha permitido a expertos en esta temática histórica como la autora de este libro, el poder comprender el funcionamiento de este negocio bancario, o la importancia de las más relevantes figuras que dirigieron esos negocios, siendo uno de ellos Octavio Centurión, auténtico protagonista de esta obra.

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El oro y la plata provenientes de los territorios americanos en poder de la Corona Española, es obvio que fueron esenciales para la expansión y el mantenimiento del Imperio Español en todo el planeta durante tres siglos. Un largo periodo de tiempo sin precedentes en la Historia de Europa en relación a los más poderosos imperios con territorios de ultramar. Con la Corte Española como escenario principal donde banqueros de la relevancia de Octavio Centurión tejían sus redes y consolidaban su influencia, y con la liquidez de la Hacienda Pública como base fundamental para el cobro de estos acuerdos de financiación, fue precisamente en los periodos de suspensión de pagos donde acabó definiéndose el rol de estos banqueros y su posicionamiento, teniendo siempre a la política como el otro pesado plato de la balanza cuyos efectos fueron prácticamente decisivos en el desarrollo de estos negocios de alcance internacional. En el caso en particular de Octavio Centurión con Génova como punto de origen de sus operaciones mercantiles y bancarias, no solamente su poder financiero sino también la posesión de una poderosa flota de galeras incrementó su importancia en el Imperio Español a la hora de formalizar estos negocios tan lucrativos (un asiento en el ámbito marítimo también era un acuerdo de alquiler de una o varias galeras). La explicación detallada que realiza la autora sobre el coste de estas unidades navales verdaderamente prohibitivas para los imperios y reinos más poderosos de la época, su versatilidad tanto en labores militares como mercantiles, y su hegemonía militar en el mar Mediterráneo sobre todo después de la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), ayudan al lector al ampliar sus conocimientos para poder encajar cada una de las piezas de este puzzle económico-militar que resultaron clave en este periodo de tiempo de nuestra historia. Si a todo ello le unimos una breve historia de la República de Génova, la fascinante biografía de Octavio Centurión, y el descubrimiento que harán sobre muchos otros temas tan apasionantes como los anteriormente descritos en esta reseña, no cabe duda que esta obra se va a convertir en una de sus referencias ineludibles. Leer e informarse sobre nuestra historia nunca ha sido más ameno y didáctico, a pesar de la seriedad informativa que se respira en cada una de las páginas de este ilustre ensayo. “Un Banquero En El Siglo De Oro”, la visión histórica más reveladora en clave económica sobre el Imperio Español durante el reinado de los Austrias. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

BANQUERO EN EL SIGLO DE ORO OCTAVIO CENTURION FINANCIERO DE LOS AUSTRIAS

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

“LEGIONES DE ROMA. LA HISTORIA DEFINITIVA DE TODAS LAS LEGIONES IMPERIALES ROMANAS”, STEPHEN DANDO-COLLINS (Reseña #1591).

Reseña Cultural: 1591 // Reseña Literaria: 256
Reseña actualizada. Publicada el 17 de marzo del año 2013 en Lux Atenea.

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Esta reseña ha sido escrita por un ser humano, no por una Inteligencia Artificial / This review is a human writing, not an Artificial Intelligence writing

Quiero dar las gracias a la editorial LA ESFERA DE LOS LIBROS por su cortesía al enviarme este promocional físico.

Publicado por: LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.
ISBN: 84-9970-330-5
Edición: 2012 (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Páginas: 638

LEGIONES DE ROMA STEPHEN DANDO-COLLINS

Publicado en el año 2012 por la prestigiosa editorial La Esfera De Los Libros, la excelsa obra “Legiones de Roma” me ha dejado muy impresionado ante el extraordinario trabajo de estudio, de análisis, y de explicaciones detalladas que su autor Stephen Dando-Collins ha estructurado en este ilustre libro de forma amena y didáctica. La obra “Legiones de Roma” atesora en sus páginas toda la información que los bibliófilos lectores de Lux Atenea deseen conocer sobre estas unidades militares con las cuales Roma pudo convertirse en un poderoso imperio hegemónico, derrotando y conquistando a todos los demás imperios existentes en su época en el área del Mediterráneo. Un elaborado estudio de investigación histórica tras el cual, el autor pudo conocer al detalle qué legiones llegaron a formar parte del Imperio y cuáles fueron sus victorias y derrotas a lo largo de los siglos, cómo estaba constituida su estructura interna y cómo evolucionó a lo largo del tiempo, cómo se integraron los poderes del Estado Romano en esta organización militar que resultó clave para su expansión y supervivencia como imperio, qué relación directa hubo entre las legiones y los emperadores romanos, cómo era su equipamiento y sus armas, cuáles eran sus leyes y sus normas hasta convertir a la disciplina en una de sus bases más sólidas aunque estuvieran sometidas a las circunstancias más adversas y desfavorables, cómo estaban organizados sus campamentos y cuál era su metodología interna de entrenamiento, qué cultos religiosos y supersticiones existían dentro de las legiones imperiales, cómo evolucionó su estructura de mandos y cuáles eran los requisitos y responsabilidades para ascender dentro de su organigrama… en definitiva, el grandioso libro “Legiones de Roma” guarda en sus interesantes páginas toda la información que quieran conocer o consultar para poder ampliar tus conocimientos sobre esta materia.

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La legión romana, por encima de todas las cosas, fue un avanzado y eficiente sistema de organización militar en la Antigüedad cuya influencia fue clave en el destino y en la supervivencia de Roma como imperio a lo largo de los siglos. Una máquina de guerra inteligentemente concebida gracias a que cada elemento de la misma había sido preparado para cumplir con su función de forma eficaz e inmediata, y que, junto a su autosuficiencia y autonomía, tanto el Estado Romano como estas poderosas fuerzas militares encontraron su más perfecta conjunción hasta que, de manera inevitable, la decadencia del Imperio apareció en el horizonte dejando la ruina y el colapso cultural como futuro durante las siguientes centurias en Europa. Fundadas por el emperador Augusto para convertirse en el pilar de la seguridad del Imperio, en la punta de lanza de sus conquistas, y en la más mortífera arma para acabar con sublevaciones e invasiones dentro del territorio dominado por Roma, las legiones imperiales romanas alcanzaron esa supremacía militar gracias al refuerzo constante de sus tres ejes de funcionamiento principales: organización férrea y eficiente, entrenamiento continuo y suma obediencia, y el uso de tácticas innovadoras para convertir a la estrategia en la disposición militar más letal en combate. Todo ello unido a la utilización de armas, materiales, y equipos de guerra avanzados destinados a aumentar el poder de destrucción desplegado para la batalla, tras los éxitos militares alcanzados a lo largo de varios siglos, las legiones romanas se han ganado un especial protagonismo en la Historia de Europa engalanadas por el gran respeto y la más profunda admiración que aún hoy día siguen despertando en las personas interesadas en esta temática histórica y militar.

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La mayor grandeza que atesora este ilustre libro es su valiosa información referente a las legiones imperiales romanas, y que su autor ha ido investigando, analizando, y recopilando a lo largo de tres décadas. Una obra dividida internamente en tres amplios apartados donde podrán descubrir al detalle cómo fueron los soldados y los mandos que formaron parte de estas legiones imperiales (“Los Hombres”); cómo fueron los campamentos, las armas de combate y la historia de cada una de las legiones imperiales (“Las Legiones”); y en qué batallas participaron desde su nacimiento como unidad militar hasta la caída de Roma siglos después, qué importancia militar tuvieron durante ese periodo, y cuál fue el resultado final de cada una de ellas en un recorrido histórico incomparable y sin precedente literario alguno registrado hasta el momento (“Las Batallas”). Gracias a esta impresionante labor cultural, los cultos lectores de Lux Atenea que adquieran este libro podrán conocer, por ejemplo, que en sus comienzos Roma solamente tenía cuatro legiones numeradas del I al IIII (oficialmente IIII y no IV), y si una ciudad era atacada, las riquezas de la ciudad eran repartidas entre los legionarios, pero si esa misma ciudad se rendía, el comandante podía decidir no saquearla, motivo por el cual a los legionarios no les gustaba sitiar ciudades para rendirlas.

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Las legiones imperiales oscilaron entre los diez mil y los cuatro mil hombres dependiendo de la época en la cual se formaran. El estandarte, el Aquila, era lo más sagrado para una legión romana y para un legionario era un orgullo portarlo en combate. Los esclavos no podían ser legionarios bajo pena de muerte, los legionarios no se podían casar y si estaban casados en el momento de alistarse, éste era declarado nulo, y los diecisiete años era la edad mínima para poder ser legionario. Una vez era legionario, no pagaba impuestos y quedaba al margen de las leyes civiles, siendo su periodo de servicio de veinte años con posteriores prologas voluntarias. Los centuriones llevaban una vara de vid cuyo símbolo marcial ha perdurado hasta la actualidad en forma de bastón de mando, y las principales armas de un legionario romano eran: el pilum (jabalina con un afilado peso en la punta), el hasta (lanza de punta de hierro), el gladius (espada de doble filo y punta afilada), el pugio (daga), el scutum (escudo), y la dolabra (piqueta militar con cabeza metálica en forma de pico por un lado y de hacha por el otro). Las legiones romanas también disponían de máquinas de guerra como la balista (para arrojar piedras), el scorpio (dispara dardos de metal o lanzas), el onager (catapulta de un solo brazo), la chieroballista (balista mejorada con una estructura de metal), y las torres de asalto. La famosa formación en forma de tortuga, característica en las legiones imperiales, se llamaba testudo y a veces tenía incluso dos niveles con legionarios subidos encima y también protegidos. La estructura de Mando y de Alto Mando romano llegaba hasta el Senado y el Emperador (prefecto, tribuno, cuestor, legado, pretor, duce, comes, cónsul… ). Un dux (líder) era el comandante militar de una provincia y estaba bajo las órdenes del comandante regional o comes (compañero del emperador), y tanto comes como dux han evolucionado gramaticalmente a lo largo del tiempo hasta la actualidad como conde y duque, respectivamente. Los auxiliares eran soldados extranjeros que no tenían la ciudadanía romana, ganaban un tercio de lo que pagaban a un legionario y su periodo en servicio era de veinticinco años sin posibilidad de prórroga alguna, ganando eso sí un certificado de ciudadanía. En definitiva, más de seiscientas páginas que serán de imprescindible lectura para quienes tienen interés en el conocimiento de esta época incomparable de nuestra Historia Europea. “Legiones de Roma”, treinta años de investigación seria y rigurosa encumbran académicamente a esta excelsa obra. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

LEGIONES DE ROMA - STEPHEN DANDO-COLLINS

Félix V. Díaz
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