Reseña Cultural: 1166 // Reseña Literaria: 126
Reseña actualizada. Publicada el 10 de febrero del año 2013 en Lux Atenea.
Quiero dar las gracias al escritor JULIO GARCÍA ROBLES por su cortesía al entregarme este promocional firmado y dedicado.
Publicado por: EDC NATURA – FUNDACIÓN OMACHA
ISBN: 84-612-1568-3
Edición: 2008 (RECIBIDO COMO PROMOCIONAL)
Páginas: 191
He tenido el placer de conocer en persona al escritor Julio García Robles tras haber presentado su interesante y reveladora conferencia literaria celebrada recientemente en Valencia. Una ocasión única para poder conocer en profundidad la industria relacionada con el mundo de los libros, y donde la exposición de las particularidades que caracterizan a las editoriales fue un aliciente más. Tras su cortesía al entregarme y firmarme un ejemplar de su extraordinaria obra “Devoradores de Hombres”, ópera prima literaria autoeditada, la lectura y análisis de este libro no se hizo esperar en vista a la magnética atracción de su temática: animales depredadores que matan al ser humano para alimentarse. Una relación hombre-animal, o más bien presa-cazador, que, al contrario de lo que se pueda pensar en nuestra moderna y tecnológica sociedad, sigue vigente y realmente activa en este siglo XXI. Precisamente este serio y riguroso trabajo ha sido el resultado final del estudio realizado por el autor sobre estos depredadores tras su visita al lago Manyara (Tanzania), al lago Nakuru (Kenia), y a la Amazonia colombiana, llamándolos en este libro como superdepredadores por estar situados en la cima de la pirámide de la cadena trófica. Unos lugares aún salvajes donde la caza que realizan estos depredadores sobre el ser humano sigue estando presente en la vida de su población, a pesar del inevitable impacto en el ecosistema por la acción de la raza humana. En las páginas del magnífico e interesante libro “Devoradores de Hombres”, los cultos lectores de Lux Atenea podrán informarse (y sorprenderse) con las espectaculares cifras estadísticas existentes sobre seres humanos devorados por ejemplares de especies animales como el león, el tigre, el oso, el lobo, el tiburón, la anaconda, la boa, el cocodrilo… a los que ha dedicado un detallado estudio en la serie de capítulos que vertebran esta obra. Pero, ¿por qué en este libro se hablan sobre casos ocurridos en las centurias aquí mencionadas y no en otras anteriores? Sencillamente, porque en esos siglos han quedado constancia de estos casos a través de registros y datos, al contrario de lo que sucedía en épocas anteriores. Precisamente este enfoque científico y estadístico es uno de los mayores atractivos informativos que tiene el libro “Devoradores de Hombres”. Un enfoque científico que les sorprenderá, además, por haber dejado al descubierto esos errores informativos y esa visión irreal que la opinión pública actual tiene sobre el impacto de estos animales sobre el ser humano, y sobre cómo debemos tratarlos para que este trágico impacto sea cada vez menor y no sea necesario llevar a cabo medidas gubernamentales y sociales drásticas que lleven a su extinción.
De lo que no cabe la menor duda es que, desde el siglo XIX, el ser humano no ha dejado de adentrarse más y más en territorios donde antes su presencia no era más que anecdótica u ocasional. Y esta invasión de nuevos y salvajes territorios dominados por depredadores ha provocado que estos animales sean expulsados o exterminados de sus áreas de origen tras haber atacado al ser humano invasor. Es completamente lógico que la especie humana se niegue a aceptar el rol de presa, sobre todo, debido al poder que su tecnología y su ingeniería le ofrece a la hora de poder controlar y de poder dominar un territorio para ser el dueño y señor del mismo. Es indiscutible que el ser humano no puede ni debe ser presa de estos animales, pero también se pueden tomar medidas eficaces en la actualidad para reducir considerablemente este sangriento y dramático impacto, como muy bien se explica en esta admirable y reflexiva obra. En vista a la constante y abrumadora invasión humana que estamos viviendo a través del establecimiento de nuevas poblaciones en esos territorios salvajes, donde vivían estos depredadores en equilibrio con el ciclo natural y con el ecosistema, el consiguiente uso del terreno que el ser humano le da al destinarlo a la ganadería y a la agricultura mayormente, refuerza aún más la incontenible expansión humana hasta llevar a cada vez más ejemplares de estas especies a tomar contacto con el ser humano. Un contacto nada deseable en vista a las terribles consecuencias que trae consigo para estas especies animales. Además, la humanización de estos depredadores llevada a cabo por los medios de información, y el acercamiento de estos animales al contacto humano a través del ofrecimiento de alimento que es llevado a cabo tanto por operadores de turismo, como por propios ciudadanos, también está estimulando esta sangrienta dinámica de ataques, elevándose el número de casos de personas atacadas y/o devoradas por estos animales. No deberíamos olvidar nunca que, para estos depredadores, no somos más que una presa fácil a la cual poder cazar en caso de necesidad. De por sí, como muy bien documenta el autor de esta obra, existen muchos casos donde estos ejemplares devora-hombres comenzaron la caza del ser humano en cuanto no pudieron capturar con eficacia a otras especies animales, debido precisamente a la facilidad con la cual podían cazar al ser humano en comparación, siendo mujeres, niños, y ancianos, las presas más sencillas de apresar para ser luego devoradas. En definitiva, este libro es una obra que desvelará a los bibliófilos lectores de Lux Atenea cómo depredadores y seres humanos están situados en una misma balanza que, indiscutiblemente, siempre termina decantándose a favor del ser humano por su tremendo poder para exterminar o expulsar a estas especies animales de su entorno. Personalmente, creo que el equilibrio y la armonía será únicamente posible si la especie humana está dispuesta a respetar y a renunciar a poder habitar ciertas áreas naturales en pro de la conservación de estos animales, y a dejar de verlos como unos seres que, en muchas ocasiones, son valorados como inofensivos y a los que se puede alimentar, sin que ello tenga consecuencias para nosotros. La raíz de este problema tiene como origen el no haber tomado consciencia de que estos animales son depredadores, y no son mascotas sino cazadores. “Devoradores de Hombres”, excelente obra cuya temática nos muestra esta trágica realidad cuya asimilación por parte de la sociedad humana del siglo XXI será clave para el futuro y para la supervivencia de estas especies animales. ¡¡¡Disfrútenlo!!!
Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.