“DONNIE BRASCO”, 1997 (Reseña / Review #1692).

Reseña Cultural nº: 1692 // Reseña Media nº: 45
Reseña actualizada. Publicada el 10 de enero del año 2008 en Lux Atenea.

Dirigida por: Mike Newell
Actores principales: Al Pacino (Lefty Ruggiero), Johnny Depp (Agente Pistone / Donnie Brasco), Michael Madsen (Sonny Black)
Año: 1997 Duración aprox.: 128 minutos
Publicado por: TRIPICTURES, S.A. Formato: DVD (EDICIÓN COMPRADA)

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Lo primero que impresionará a los cinéfilos lectores de Lux Atenea es saber que “Donnie Brasco” es una película basada en hechos reales sucedidos en la década de los setenta. Durante aquellos años tan conflictivos, el gobierno de los Estados Unidos de América finalmente se propuso desarticular la organización mafiosa conocida con el nombre de Cosa Nostra, encargando esta difícil tarea al F.B.I. (Federal Bureau of Investigation) para poder cumplir con ese objetivo. Para poder alcanzarlo con éxito, la idea fue infiltrar a un agente especial dentro de la estructura de aquella organización mafiosa, y tratar de llegar hasta la cúspide donde se tomaban las decisiones para posteriormente desmantelarla. Esta misión tan peligrosa y arriesgada fue asignada al agente especial Joseph D. Pistone. Tras un complicado y meticuloso trabajo, el resultado final de su infiltración en aquella poderosa red mafiosa fue la detención y desmantelamiento de varios clanes pertenecientes a Cosa Nostra. Además, la novela que posteriormente escribió el agente Pistone junto a Richard Woodley, también sirvió como base para definir y estructurar la trama de este grandioso largometraje, convertido ya con el paso de los años en película de culto dentro de esta apasionante temática cinematográfica siempre tan exitosa de cara al público.

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Como analista cultural, una de las cualidades artísticas que más me gusta de la película es esta ambientación de los años setenta tan bien lograda. ¡¡¡Impresionante!!! Da la sensación de estar viendo un reportaje grabado en aquella epoca que una película producida a finales de la década de los noventa. Si hablamos del entorno mafioso en el cual se mueve el agente Joe Pistone, alias el joyero Donnie Brasco para los mafiosos, podemos respirar esta densa adrenalina que todo lo impregna, esa desconfianza oculta, esa tensión constante, y ese miedo latente donde nadie puede escapar a la temida llamada para ‘comparecer’ ante los jefes. Todo ello junto al fiel reflejo del sistema de cuotas que se establece en estas estructuras piramidales del crimen organizado, queda muy bien descrito en “Donnie Brasco”. Un disparo en el centro de la diana para poder comprender cómo funcionan estas organizaciones a nivel económico porque no sólo se encargan de realizar robos, tráfico de sustancias ilegales, chantajes… sino que, por encima de todo ello se sitúa el pago de ciertas cantidades de dinero por parte de las diferentes bandas con los líderes de clan, y estos a su vez con la jefatura, la cúpula directiva que todo lo controla. Si por cualquier motivo esos ingresos monetarios no son realizados, se pueden imaginar las consecuencias, y este riesgo es completamente asumido por los clanes y por sus subordinados. Por encima de todo, la Mafia es un negocio y hablar de la Mafia es hablar de dinero, de ingentes cantidades de dinero. Su seguro para que el negocio continúe y que el dinero no deje de fluir es el silencio, el poder del silencio cuya ley inquebrantable es su sancta sanctorum: la omertá.

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En la excelsa película “Donnie Brasco”, las interpretaciones de Al Pacino y Johnny Depp son sublimes. Johnny Depp hace el papel del agente Joe Pistone, el joyero Donnie Brasco, destacando especialmente en la interpretación su difícil rol familiar mientras realiza esta exigente y meticulosa labor como agente encubierto. Inexorablemente, la familia de Joe Pistone está marcada por las duras exigencias que su trabajo conlleva y muy especialmente con su mujer. La dura vida que la mujer de un agente especial ha de soportar suele llevar consigo un enfriamiento progresivo en sus relaciones afectivas, y estas circunstancias tan difíciles quedan muy bien descritas en la frase “finjo que soy una viuda”. Otra magistral interpretación la protagoniza Al Pacino en su papel del mafioso Lefty Ruggiero perteneciente al clan Bonnano, puliéndolo con esos detalles esenciales para dar verosimilitud a su difícil personaje en la gran pantalla. Lefty Ruggiero es un mafioso en declive, y esos ojos reflejando el fracaso, ese rostro inconfundible de aquel que ha perdido ya el control sobre su vida y va arrastrándose por ella, esa mirada permanentemente perdida, esos hombros caídos que lo dicen todo, ese pelo alborotado no por rebeldía sino por falta de autoestima, y ese aspecto desaliñado portando ropa que no luce, que no brilla, y que no tiene esa elegancia que da un status por encima de las circunstancias, impactará al cinéfilo lector de Lux Atenea cuando visualice este largometraje.

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Dando continuidad al estilo de mis reseñas cinematográficas donde selecciono las escenas de la película que más me han deslumbrado, destacaría la escena donde Lefty Ruggiero y Donnie Brasco han de alimentar con hamburguesas a un gatito que llevan en el asiento trasero del coche, la impactante escena del restaurante japonés (¿crees que es imprescindible quitarse los zapatos para poder comer en uno de estos restaurantes?), cuando Donnie Brasco ha de cortar filetitos en un sótano, o la maravillosa escena donde Lefty Ruggiero entrega un recorte de revista a Donnie Brasco. Como podrán observar, en esta película los símbolos son cruciales y destacan algunos detalles que son clave como la entrega de las cerillas del club “Kings Court”. El talentoso director de cine inglés Mike Newell perfiló muy bien esos mensajes, apoyando muchas veces el trasfondo de los diálogos con el significado de los objetos que aparecen en escena. Una inteligente y sutil vía de comunicación con la mente del espectador al cual muy pocos directores de cine parecen dar valor en sus obras. Como clausura de esta reseña, quisiera finalizarla con una frase de Joe Pistone por su trasfondo psicológico tan profundo, “no me comporto como ellos, soy como ellos”, y la sagrada norma cuya vulneración es mortal: “no menciones su nombre, son las reglas”. “Donnie Brasco”, cuando el cine de culto se vuelve intemporal, grandioso, y muy siniestro por su perenne esencia artística. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.