GIUSEPPE UNGARETTI “EL DOLOR” (Semana de la Poesía 2006 1ª EDICIÓN) (Reseña / Review #418).

Reseña Cultural: 418 // Reseña Literaria: 46

Reseña actualizada. Publicada el 27 de noviembre del año 2006 en Lux Atenea.

GIUSEPPE UNGARETTI - EL DOLOR

Publicado por : Igitur
ISBN : 84-95142-07-4
Edición : 2000 (EDICIÓN COMPRADA)

Lux Atenea 4 - 2

Como analista cultural non-mainstream, desde hace años, unas veces el azar y otras la búsqueda constante e incansable me han ido mostrando grandiosas obras literarias italianas de un incalculable valor humano y cultural, especialmente poesías. Próximamente publicaré una reseña sobre el extraordinario libro “Diario Póstumo” del sublime poeta italiano Eugenio Montale (1896 – 1981), ya que, una vez terminada la lectura y análisis del mismo, me vino a la mente el pensamiento de escribir otra reseña literaria sobre otro gran libro de poesías: “El Dolor”. Su ilustre autor, Giuseppe Ungaretti (1888 – 1970). Su trágica fuente de inspiración: la muerte de su hijo Antonietto a la temprana edad de 9 años. Y es que la relación que encontré entre esas dos obras poéticas no es otra que la sobrecogedora visión de una muerte cercana: la de un hijo en el caso de Giuseppe Ungaretti, y la propia por parte de Eugenio Montale. Desde nuestro nacimiento, todos los seres humanos participamos en este juego irrenunciable y mortífero de la vida, ya que la Muerte está inevitablemente unida a la propia existencia de la vida. El único objetivo de este juego vital es intentar ganar el mayor número de partidas a la Muerte o, en el peor de los casos, alargar su tiempo de desarrollo en todo lo posible porque si algo encontramos con certeza en este maléfico juego de la vida, es que más tarde o más temprano la partida clave o definitiva habremos de perderla irremediablemente porque… ¡la Muerte siempre gana! Es más, desde el principio de los tiempos no se conoce a ningún ser viviente (o jugador) que haya conseguido alguna vez derrotarla de forma definitiva gracias al evanescente e ilusorio don de la inmortalidad. En el caso en particular de Giuseppe Ungaretti, observa y siente esa amarga derrota en su querido hijo.

Lux Atenea 4 - 3

Aunque esta preciosa y sobria edición del libro empieza con el poema “Todo Lo He Perdido” (1937) en memoria de su hermano, no es hasta llegar a los poemas “Día Tras Día” (1940 – 1946) y “El Tiempo Es Mudo” (1940 – 1945), donde los bibliófilos lectores de Lux Atenea encontrarán el reflejo del sufrimiento vivido por este talentoso poeta ante tan dolorosa pérdida. Durante la lectura de estos duros, impactantes, y sensibles poemas percibimos claramente cómo ese dolor profundo va haciendo acto de presencia, desgarrando físicamente a Ungaretti. Los efectos del dolor sobre su cuerpo son detalladamente descritos en sus palabras, llegando a provocar en el lector sentimientos compasivos hacia este poeta. Pero según avanzamos sobre tan trágicas palabras, comienza a fraguarse en nuestra mente la idea de una posible salida a su triste situación porque, en el fondo, analíticamente hablando, Ungaretti quiere salir de esa agónica situación. Toma consciencia de que se encuentra en situación de caída libre hacia su propia destrucción. Ve claramente su posible final, pero una chispa de vitalidad empieza a hacerlo renacer casi, desde sus propias cenizas. Giuseppe Ungaretti comienza a observar el mundo que le rodea desde una burbuja dimensionada por su dolor. El poeta, eterno observador, empieza a sentir en su interior una llama existencial nunca antes percibida y, entonces, como por efecto de una ruptura de las sutiles cadenas que lo atenazaban inconscientemente, descubriendo en esa frágil y débil llama dos leyes fundamentales en la filosofía unida a nuestra vida como humanos:

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– La Muerte convive con nosotros, por más que intentemos negar su existencia.
– Desde las cenizas del fuego devorador de las terribles vivencias propias e inefables, se puede resurgir con una nueva verdad interior sobre lo que somos.

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Inmersos en el calvario de los recuerdos, éstos nunca podrán suplantar al calor recibido en el abrazo del ser querido, cambiándose las luces de su presencia por las oscuras sombras del recuerdo. Después de la última despedida, solamente los Dioses acaparan todo su generoso resplandor porque los recuerdos nunca podrán imitar a la ruidosa y cálida actividad del ser querido, quedándonos a posteriori con el silencio como compañero y confidente. Los recuerdos no crean ilusión porque nos quedamos únicamente con la esperanza de salir de nuestra propia espiral de dolor en algún momento. De parar ese potro de torturas que vuelta tras vuelta, nos desmiembra sin compasión. El hijo desaparecido era ese luminoso bosque frondoso y florido en primavera, y los recuerdos dejan ese bosque con árboles de hoja caduca en imparable transformación para recibir al frío invierno emocional. El primogénito paralizaba con su presencia los constantes envites de la Muerte en esta vida, pero, al fallecer éste, lo que queda paralizado es el propio empuje de la vida. En los últimos poemas del libro llamados “Roma Ocupada” (1943 – 1944) y “Los Recuerdos” (1942 – 1946), Ungaretti, como no, condicionado por la muerte de su hijo, es testigo de la debacle que supone la guerra para cualquier sociedad. Ahí vemos a un poeta siendo fiel observador del desastre acontecido a su alrededor, cuestionando cada uno de los motivos que pudieran justificar semejante barbarie como si fuera un acto trascendente de Ungaretti versus Marte. No vamos mucho más allá si hacemos un símil entre ese desolador paisaje y el romo paisaje interno en donde el poeta vive. Como acto artístico final en el libro, el poema “Tierra” queda como un simbólico acto de esperanza en donde asentar el ánimo de un futuro esplendor entre las ruinas que nos invaden. Para Ungaretti, es ese mismo dolor un obstáculo hacia otra nueva perspectiva existencial en clave personal positiva, pero que, aún después de superarlo, queda afectado con el estruendo de su caída el resto de su vida. Como último apunte, no puedo evitar comentar el continuo recuerdo de una conocida frase perteneciente a una famosa canción del grupo musical Héroes del Silencio, que me vino a la mente en varias ocasiones durante la atenta lectura de este libro: “. . . y el dolor es un ensayo de la Muerte”. “El Dolor”, poesía, vida y muerte a través del drama emocional y sentimental de este genial poeta italiano. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

MATTHEW G. LEWIS “EL MONJE” (Semana Gótica Lux Atenea 2006 1ª EDICIÓN) (Reseña / Review #417).

Reseña Cultural: 417 // Reseña Literaria: 45

Reseña actualizada. Publicada el 17 de diciembre del año 2006 en Lux Atenea.

MATTHEW G LEWIS - EL MONJE

Publicado por : Valdemar
ISBN : 84-7702-097-3
Edición : 2001 (EDICIÓN COMPRADA)

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Cuando leí y analicé esta novela gótica, lo primero que pensé fue en cómo se le pudo ocurrir al ilustre escritor británico Matthew G. Lewis (1775 – 1818) escribir esta excelsa obra a un artista del siglo XVIII en una sociedad religiosa cristiana un tanto ciega y extremista. Porque “El Monje” (1796) es, sobre todo, un libro de temática religiosa y atmósfera gótica, y todo ello englobado dentro de un enfoque decididamente delator de todas las inmundicias sobre las cuales que se sustenta cualquier religión que tenga como imagen la santidad de sus “miembros”. Sí, lo de miembros no lo he puesto entre comillas por error. Estoy seguro que los cultos lectores de Lux Ateena entenderán claramente su intuitivo significado. El nombre del monje protagonista de este relato es Ambrosio, y, como “miembro” de una institución religiosa que se vanagloria del espíritu divino de sus correligionarios, éste se encuentra elevado a la prestigiosa y relevante categoría espiritual de Santo por sus incautos feligreses. Para ellos, Ambrosio es ejemplo, el icono, la referencia religiosa, social y espiritual a través del cual poder ser bendecido por el ser humano iluminado por Dios. Un alma pura, benigna y santa que tan escasamente se encuentra en nuestro mundo y en nuestra sociedad. Sin duda alguna, Ambrosio es la representación del poder del Bien sobre el Mal, emanando de cada una de sus acciones esos rayos benefactores que irradian a quienes le rodean. Sus feligreses piensan que Ambrosio está directamente bendecido por la mano de Dios y, como tal, hay que mostrarle devoción, pleitesía, y respeto más absoluto. Pero, ¿cual es la cruel, macabra, sacrílega, y demoníaca realidad que late en el interior de Ambrosio? Porque Ambrosio es en realidad una persona egoísta, reprimida, falsa y carismática cuya vida social no refleja ni lo más mínimo la podrida alma que contiene su cuerpo. Totalmente esclavizado por su irrefrenable pasión sexual, y hablo de pasión sexual y no amorosa, conviene resaltar este crucial detalle a los bibliófilos lectores de Lux Atenea. Criado y educado dentro de una institución cuyo status social es elevado, una imagen modesta unida a unos actos elogiables han elevado a Ambrosio incluso por encima de sus compañeros religiosos, disfrutando del clamor y del respeto popular, aun a sabiendas de que su radiante imagen pública no refleja en absoluto su obscura y terrible esencia interior. Como no podía ser de otra forma, en un caso como éste, el tiempo termina presentándose como una sutil fuerza que poco a poco va mostrando la verdadera constitución espiritual de cada persona porque, para quienes nada ocultan, el tiempo siempre es su fiel aliado. Pero, para quienes tienen algo que esconder, el tiempo puede ser su más implacable verdugo.

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Ambrosio padece los efectos de su propio infierno pasional, potenciado, extremado, y degenerado con el fuego de la hipocresía moral religiosa, a la cual es posible atribuir muchas de las filias sexuales retorcidamente y degeneradas que sufre la sociedad occidental. La doble moral, la hipocresía social, y el concepto de pecado son auténticos fuegos incandescentes dentro de la creativa y trasgresora mente humana que le lleva a considerar como placentero, todo aquello que está prohibido o que sea posible de ser profanado, llevándole esa pasión desatada a cometer terribles actos moralmente lamentables y ruines que, en un estado normal de sobriedad y de raciocinio, jamás cometería. “El Monje” refleja con todo lujo de detalles en su trama esa deriva hacia el infierno, hacia la perdición espiritual, y hacia la inmersión en el Mal. Y es que ya se sabe que no hay nada que más le guste hacer al ser humano que hacer aquello que no debe hacer, aquello que le está terminantemente prohibido. Como punto y final de esta reseña lietraria, me gustaría subrayar un hecho que me hizo situar la trama de este libro con exactitud y con cierto cariño, ya que la mayoría de las acciones que transcurren en esta novela, suceden en la maravillosa y caótica ciudad de Madrid, haciendo que esta historia se convierta en una mirada atrás en el tiempo, como así me ocurrió mientras leía y analizaba este libro en uno de los parques más ensoñadores que tiene la ciudad de Madrid. “El Monje” (1796), auténtica delicatessen literaria nacida a finales del siglo XVIII, y que sigue conservando plenamente su fascinación artística para el bibliófilo. Como siempre, ¡¡¡disfrútenlo!!!

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Félix V. Díaz

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.

JULIEN GRACQ “EN EL CASTILLO DE ARGOL” (Semana Gótica Lux Atenea 2006 1ª EDICIÓN) (Reseña / Review #416).

Reseña Cultural: 416 // Reseña Literaria: 44

Reseña actualizada. Publicada el 16 de diciembre del año 2006 en Lux Atenea.

JULIEN GRACQ - EN EL CASTILLO DE ARGOL

Publicado por : Siruela
ISBN : 84-7844-160-3
Edición : 1993 (EDICIÓN COMPRADA)

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Toda mente gótica ha soñado alguna vez con pasear por un bosque frondoso, y encontrar allí un camino no transitado que condujese a un viejo caserón, o a una vieja ermita abandonada, o, como en el caso del protagonista de este grandioso libro, a un imponente y majestuoso castillo. Pero este castillo no está precisamente abandonado, ni tampoco descuidado. Este castillo esconde en su interior un esquivo misterio que atraerá a Albert, personaje principal de esta novela, conduciéndolo por unos caminos de corte psicológico que, disfrazados de filosofía y esoterismo, provocarán en él reacciones que han sido perfectamente calculadas y calibradas por la maléfica mente de un ser llegado de las mismas profundidades del Reino del Mal. Albert es el joven vástago de una familia noble y rica, cuya educación en escuelas y universidades de alto nivel le han enriquecido culturalmente de la forma más amplia y variada. Albert es una persona con inquietudes filosóficas y místicas muy profundas, y ese interés en el Conocimiento le ha llevado a una vida dedicada a la observación, al estudio, y a la Razón, apartándole de los roles característicos de su privilegiada condición social, los cuales no le satisfacen en absoluto. Tomando como uno de sus ejes existenciales el alejamiento personal de esas dinámicas sociales marcadas por la risa fácil y sonrisa forzada, cuya imagen refleja la más pura perdida del sentido de la vida, la muerte en vida la mayoría de las veces se disfraza en forma de fiesta, de jolgorio y de diversión. Una preciosa caja de regalo bellamente decorada, en cuyo interior no hay absolutamente nada. El vacío existencial. Ante semejante panorama, Albert decide comprarse una casa en la campiña bretona como inicio de su alejamiento social, y como vía que le conduzca a unas metas de satisfacción personal que le hagan sentirse vivo, y que acentúen su también su sensibilidad espiritual más placentera.

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Pero los bibliófilos lectores de Lux Atenea que adquieran esta lujosa edición publicada por Siruela, comprobarán que el castillo de Argol es la trampa convertida en belleza. En uno de sus paseos por los alrededores de la casa, Albert se interna en un tupido y angosto bosque en cuyo interior vislumbra un camino que traspasa esa maraña de árboles, arbustos y plantas, y decide seguirlo embargado por un sentimiento de curiosidad y de emoción ante la aparición de lo oculto, de la sorpresa implícita unida al misterio. Como no podía ser de otra forma, al final del camino se encuentra el castillo de Argol. Ante los ojos de Albert se presentará solemnemente la inmensa estructura granítica del castillo pero, gracias a su reflexiva mirada, rápidamente cae en la cuenta que esa mole de piedras labradas no es en absoluto normal. El escaso número de ventanas, la base irregular de su planta, la sobriedad que presenta su cara exterior… todo ello contrasta profundamente con la decoración interior extremadamente cuidada que caracteriza a cada una de sus salas, habitaciones y pasillos, en los cuales se respira ese mensaje difuso y racionalmente opaco que los dueños del castillo desean enviar a su invitado. En esta novela, o cuento gótico según gustos, quisiera destacar muy especialmente la exaltación de la magnificencia que el autor del libro impregna en toda la obra. El oportuno uso del simbolismo, el exquisito uso de la metáfora, el delicado uso de las palabras en frases destinadas al refinamiento en forma de lectura para quienes somos amantes del hedonismo literario y de la sensibilidad descriptiva. Desde luego, toda la obra es un compendio de belleza, de ingenio y de correcta elección del espíritu gótico plasmado en escritura. Todo este comentario aparentemente forzado en esta reseña, tiene como único fin el poder realzar estas cuestiones en las descripciones expuestas en el libro.

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En sus páginas, los cultos lectores de Lux Atenea también comprobarán que Herminien y Heide son la oposición viviente. En los alrededores del castillo, Albert se encontrará con un mayordomo que le invita a pasar a su interior. Pero, curiosamente, dentro no encontrará a sus dueños. Después de explorar y de observar detenidamente cada uno de los rincones del castillo, decide instalarse en una de las habitaciones esperando poder conocer a los dueños de tan fantástico edificio. Su espera no será en vano y, pasado un tiempo, uno de ellos hará acto de presencia en el castillo: Herminien. Sorprenderá y hechizará a Albert gracias a su exquisita cultura y a su fluida erudición, pero no estarán solos durante mucho tiempo, apareciendo Heide poco tiempo después. Poseedora de una belleza femenina sin parangón, cuya celestial imagen absorbe el pensamiento de Albert conduciéndole a experiencias y situaciones nunca antes imaginadas, Heide conquista el corazón de Albert pero no su cabeza, la cual permanece siempre alerta ante la aceleración de los estímulos y del opaco halo de realidad que envuelve cada uno de los momentos que está viviendo, tanto en el castillo como en sus alrededores. La sombra de la sospecha nunca desaparece en la mente de Albert, y su afán de Conocimiento y su irresistible curiosidad no le permiten cortar con el vínculo que se establece entre ellos. Poco a poco, el castillo de Argol se va perfilando como una fortaleza arquitectónica de corte Esotérica, y hasta aquí voy a llegar en la descripción de la esencia de esta obra. Como me gusta decir en muchas de mis reseñas literarias, si el culto lector desea conocer el extraordinario final de este magnífico libro de esencia gótica, no tiene más que adquirir este libro tan bello y leerlo.

Lux Atenea 4 - 5

Esoterismo. Tanto en la Revista Cultural Gótica ATIS&NYD, como en Shadow’s Garden, y, desde 2006, en Lux Atenea, he venido comentando cuestiones relacionadas con los conceptos filosóficos, científicos y literarios que envuelven la cultura gótica desde hace siglos. ¿Por qué digo esto? Porque en este libro vuelven a aparecer referencias de libros fundamentales ppara profundizar en esta cultura. Baste como ejemplo la reseña que el propio autor realiza sobre el rey Anfortas (próximamente publicaré una reseña sobre el excelso libro “Parzival”), y esta es una de las múltiples referencias que los lectores puede encontrar en estas páginas. Los conceptos y las enseñanzas de corte gótico se trenzan fuertemente sin apelmazarse o enredarse, conformando el tejido que envuelve el Pensamiento Cultural Gótico. El Movimiento Cultural Gótico que conocemos en la actualidad existe desde hace algunas décadas, pero cuando uno se sumerge en las bases culturales que dan vida y forma a esta perspectiva existencial, comprueba cómo estas raíces se van hundiendo más y más en el pasado y, aunque sigamos desenterrando con vigor y tenacidad en busca de ese origen primigenio donde la chispa existencial gótica permitió el nacimiento de otro mundo o época, la cruda realidad siempre se nos muestra cada vez más diversificada, inconexa, y dividida como si perdiera su eje, su columna principal, y todo haya sido una confluencia de perspectivas existenciales marcadas por la belleza siniestra, la muerte, la espiritualidad, y el esoterismo místico. “En el castillo de Argol”, lo gótico perfumando cada una de estas páginas escritas por el ilustre escritor francés Julien Gracq. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

Lux Atenea 4 - 6

Félix V. Díaz

En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.