Reseña Cultural: 1963 // Reseña Literaria: 459
Reseña actualizada. Publicada el 25 de noviembre del año 2006 en Lux Atenea.
Información Muy Importante / Very Important Information:
Esta reseña ha sido escrita por un ser humano, no por una Inteligencia Artificial / This review is a human writing, not an Artificial Intelligence writing
Publicado por : Ediciones Siruela
ISBN : 84-7844-739-3
Edición : 2004 (EDICIÓN COMPRADA)

“A menudo vemos a los débiles presentarse como fuertes; a los enfadados, como alegres; a los humillados, como altivos; a los vanidosos, como humildes…”
Mi pasión por la obra literaria de un escritor tan excepcional como Robert Walser (1878-1956) es conocida en este blog cultural y existencial, y tocaba ya escribir una reseña sobre otra de sus magnas obras. El libro seleccionado no ha sido otro que “El Bandido”, la historia de un inadaptado. Un libro que embriagará al culto lector de Lux Atenea desde sus primeras frases debido a los densos efluvios sentimentales que manan de estas páginas. Con un estilo muy personal y cristalino, desde los primeros párrafos, el talentoso escritor suizo Robert Walser nos describe a una persona que, según sus propias palabras “…es capaz de dejar escapar tantas cosas importantes, bellas y útiles de su cabeza”. Así es el bandido, un individuo libre de ataduras pero, también, una persona sin apego alguno a nada ni a nadie, salvo a sí mismo. ¿Será “El Bandido” una solapada autobiografía del propio autor? Quien sabe, pero si el lector ha profundizado un poco en la historia y en la obra de este legendario escritor, el paralelismo que encontrará en algunas frases de este libro con su vida, inmediatamente le harán pensar en esta supuesta confesión personal vestida con la aparente base de ficción de una novela. Si “El Bandido” es un inadaptado, un marginado, y un outsider que se autocomplace de serlo usando su supuesta inutilidad como si fuera su carné de identidad. Por supuesto, leyendo atentamente este libro comprenderán un poco más sobre cómo vivía y sentía la vida este artista literario, cuya escritura se convirtió en el lenguaje a través del cual relacionarse con el resto del mundo porque “El Bandido” tiene la mirada de Robert Walser, tiene la lógica de Robert Walser, y tiene la esencia mundana de Robert Walser. “El Bandido” es Robert Walser, pero Robert Walser no quiere que el lector pueda delimitar y perfilar su forma de ser basándose en el personaje de esta novela. Las similitudes sí son aceptadas, pero no las identificaciones porque en toda identificación siempre hay algo importante que se queda al margen de lo considerado como importante o esencial.

“Eres un infeliz. Sólo te preocupa parecer feliz.”
El bandido, curiosamente, parece caer rendido a los pies de una figura idealizada convertida en mujer, y que permanece oculta a la mirada de Eros tras un disfraz de camarera. Pero una cosa es el Ideal y otra la Realidad, y el bandido, seguro él de su independencia y de su solidez, es la ciudad de Troya con el caballo de madera presente ya en el interior de sus murallas. Su diosa se llama Edith, y su brillante aura no oculta otra cosa que dolor, melancolía, y desesperanza. Como toda diosa, tiene su contrapoder, su antítesis, y su nombre es Wanda, que es todo lo contrario a ella porque es el fetiche, el mágico conmutador cuya activación lleva al individuo al interior del reino del placer donde todo es pasión. Con la contrariedad como auténtica sangre que se mueve en el interior del bandido, cuando la sociedad le sonríe, cuando el amor llama a su puerta, cuando la felicidad le abraza, su actitud es siempre la misma: hacer lo contrario de lo que se espera. Da igual el camino que tenga que tomar, o si es mejor o peor para sus intereses. Él siempre decide ponerse en el lado opuesto. Entonces, ¿el bandido tiene algún tipo de perspectiva existencial? Si, pero únicamente como mago que sabe sacar una bella flor instantes antes de desaparecer de la vida de las personas, en un gesto excepcional pero de escaso valor, sensibilidad, o trascendencia. El bandido se presenta con ese aroma intenso y fugaz que encandila en el mismo momento que alguien entra en su interior, pero con la misma rapidez que aparece, se marcha y desaparece, quedando únicamente su recuerdo y una pregunta sin responder. Tal vez sea esa la forma que tiene de dejar su propia huella en esta vida, como un vagabundo que despierta en las personas que lo conocen sentimientos que, hasta entonces, habían permanecido en letargo, y esa cualidad hace parecer al bandido como un iluminado o como un ser prodigioso. “El Bandido”, una de las obras literarias más fascinantes escritas por este maestro de la literatura del siglo XX. ¡¡¡Disfrútenlo!!!
“… jamás llegó a conocerse a sí mismo.”

Félix V. Díaz
En Lux Atenea solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.




































